Espectáculo

250 mil personas y un escenario que se movía: cómo se vivió por dentro aquel histórico show de Ricky Martin en la 9 de Julio

2 de noviembre de 1996. 25,8 grados la máxima en la Ciudad de Buenos Aires. Miles de personas se aproximaron al Obelisco. “Señoras y señores, y llegó el día, llegó la hora, arranca desde la Argentina, por Telefe y para todo el mundo, la gran fiesta de Ricky, Ricky, Ricky Martin”, anunció Juan Alberto Mateyko y con su voz en off agregó: “En minutos va a trascender el tiempo y la distancia. Desde la 9 de Julio vía satélite para millones de personas”.

Así comenzaba aquel hito, uno más de los tantos en la carrera del boricua que hoy cumple 50 años y que en esa época venía de hacer Los Miserables en Broadway y de estrenar su disco A medio vivir. Con traje negro de terciopelo, camisa blanca y lentes de sol, entonando “Revolución”, el cantante bajó de un gran ascensor al escenario y comenzó a bailar con su staff.

Juan Alberto Mateyko, presentador del gran show, recordó en diálogo con Teleshow: “Yo estaba recién operado de los meniscos y me llevaron desde mi casa hasta la 9 de Julio, estaba con muletas. Fue récord de personas. Ricky y su mánager de ese momento querían que lo presentara yo. Fue muy breve mi participación porque no quería entrar y dar pena con las muletas, y si me las sacaba, podía quedarme parado un rato y hacer equilibrio, pero estaba recién operado”.

Para el conductor de La Movida del Verano, estar ahí fue “una fiesta” y algo que hizo “con todo el cariño del mundo” ya que aunque estaba rehabilitándose para estar bien para la temporada, tenía muy buena relación con el intérprete de temas como “Fuego de noche, nieve de día” o “Volverás”. “Estaba haciendo tiempo hasta la hora señalada y ahí me dieron el micrófono y dije dos o tres cositas de esa noche y anuncié a Ricky, fue de las ovaciones más grandes y parecía que el escenario se movía”. Debido a su operación no pudo quedarse a ver el show completo.

En una época en la que no había celulares a nivel masivo, no existían las redes sociales e Internet estaba naciendo, aquel show “viajó por el mundo”, destacó el conductor que hoy reside en Córdoba: “Él fue un avanzado y está donde está por causalidad, sino porque es un gran trabajador, desde Menudo que lo conocí, hasta que se desprende y se lanza como cantante solista, a uno de los primeros programas que fue, fue a El show del verano, que se hacía en el Torreón del Monje, Mar del Plata”.

¿Cómo lo vio al ídolo esa noche? “Nos saludamos, fue un saludo no de compromiso, sino de agradecimiento de parte de ambos. Él estaba impaciente porque arranque el recital, muy entusiasmado contento. Ese show, fue la primera vez que hice algo en la 9 de Julio, quedó grabado en el inconsciente colectivo de la gente por lo que representó y la repercusión, había muchísima gente mirando”.

“Tenia un sueño y ustedes lo hacen realidad, voy a dejar mi alma en este escenario y espero que sean parte de él, esto es una fiesta”, dijo Ricky Martin y así fue. Es que según Mateyko, “cuando él se proponía hacer algo, lo lograba” y además resaltó que como artista “amaba y cuidaba lo que hacía”.

Uno de los momentos más fuertes de la noche fue cuando previo a cantar “A medio vivir”, cuyo título es homónimo del disco, explicó por qué lo eligió: “Aparte de ser una letra muy bonita de amor de Franco de Vita es una preocupación que tengo como ser humano, el hecho de abrir un periódico a la mañana y ver como el planeta se está matando poco al poco”. Con 24 años cuando aún faltaba más de una década para los nacimientos de Matteo, Valentino, Renn y Lucía, agregó: “Soy joven y quiero tener hijos, que crezcan en un medio ambiente saludable. Hay muchas cosas, droga, sida, poco respeto de cada individuo, estamos a poco de que cierre el milenio y la única llave para el éxito es amarnos mutuamente, es un llamado de paz, no importa em qué década estemos”.

Un espectáculo de esa magnitud o un programa como La Movida que en una noche podía juntar en el escenario a Shakira, Julio Iglesias, Miguel Bossé y Marco Antonio Solís, parece imposible de hacer hoy, por un tema de costos y por que el mundo cambio: la inmediatez de las redes, la forma de escuchar música. “Eso fue una época inolvidable, ese concierto no tuvo alteraciones, manifestaciones ni gente haciendo lio, fue un espectáculo familiar, porque atraía a chicas y chicos, pero también a sus madres”.

Con mucho baile y una murga invitada en el escenario, se despidió cantando “Un, dos, tres, un pasito pa’ delante María, un, dos, tres un pasito pa’ atrás…”. “Qué Dios los bendiga, en paz venimos y en paz nos vamos, hasta siempre y los quiero mucho. Muchas gracias”, interrumpió la canción para saludar a las miles de personas que lo acompañaron.

“No tengo fotos de ese momento, hubiera sido genial tener un celular como tenemos ahora en ese momento”, se lamentó Rox Silva vicepresidenta del fans club Tú y yo Argentina, quien sigue al boricua desde que tenía diez años cuando él lanzó Fuego contra fuego y según cuenta, se enamoró. Por supuesto, estuvo presente en la 9 de Julio: “Quería ir con mi prima y no nos dejaban, tenía quince, entonces les rogamos tanto a nuestras familias y fuimos con unos amigos más grandes. Fue lo más lindo que viví en esa época”.

Ella y su gente llegaron alrededor de las 19.00 y aunque era “un mar de gente que se movía al ritmo de la música” fueron metiéndose para estar lo más cerca posible: “Fue un show explosivo, pero sin dudas sus baladas fueron increíbles como por ejemplo cuando canto ‘Fuego contra fuego’, ‘El amor de mi vida’, ‘Fuego de noche, nieve de día’ o ‘A medio vivir’”. Por edad y por dinero, no pudo ir a otros shows hasta que en el 2011 se propuso seguirlo a donde sea y conoció a otras chicas que sentían lo mismo que ella por él y formaron el fans club.

“Desde hace 10 años estamos acompañando a Ricky y junto a todos nuestros socios hacemos todo lo posible a que nuestro artista esté en lo más alto. Hacemos reuniones, promos y trabajos sociales. La sede central que es de Buenos Aires, somos muchísimos y por lo tanto nos dividimos por zonas para hacer el trabajo social y así llegar a más lugares que realmente necesitan ayuda”, dijo sobre el doble rol que cumplen.

Similar fue el caso de Silvina, del fans club Me amarás creado en 1993, a quien le gustaba Ricky desde 1991 cuando trabajó en la novela mexicana Alcanzar una estrella. Hacia fines del 96 se enteró por la tele del gran show, ya que era auspiciado por dos grandes shoppings que habían abierto en esa década y aunque con sus compañeras del grupo habían conseguido a través del centro comercial entradas VIP para tener mejores ubicaciones, hicieron la fila desde un día antes, para estar aún mejor: “Estábamos cerca pero siempre queríamos un poco más”.

Para ella, que ya lo había visto en el teatro Ópera, el mejor momento del show fue cuando acompañado por una murga, Ricky cantó y bailó el hit de ese momento, “María”. “Fue super especial que Ricky haga un show gratis en Argentina y mas en el Obelisco. Inolvidable”, dijo deseosa de que se repita.

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