Economía

Con la salida de Kulfas, Guzmán perdió un aliado en el gabinete, pero con Scioli gana apoyo político

Maximiliano Luna

El ministro de Economía Martín Guzmán perdió en Matías Kulfas a un compañero de gabinete con el que compartía una afinidad ideológica, de lectura y diagnóstico, de la situación económica, con que conversaba casi a diario para coordinar agenda, medidas, con terminal política común en el presidente Alberto Fernández. El ahora ex ministro de Desarrollo Productivo fue, de cierta forma, la traducción en la economía real del marco de políticas macro que llevó adelante el Ministerio de Economía.

La eventual llegada de Daniel Scioli, de todas formas, no implicará una mala noticia para el jefe del Palacio de Hacienda. El todavía embajador argentino en Brasil actuó en tándem con Guzmán en distintas gestiones en los últimos meses, planteó en público su apoyo al ministro de Economía y a su política en medio de los embates desde el kirchnerismo que buscaban la salida del funcionario, y también lo acompañó en distintas reuniones ante el círculo rojo. Por su perfil, el ex gobernador bonaerense podría funcionar como un complemento más político que técnico para un ministro siempre en la mira como lo es Guzmán.

Los dos tienen, además, un buen feeling con el sector privado, lo que constituye un elemento de recelo para alguna parte del conglomerado que responde a Cristina Kirchner. Sin ir más lejos, Guzmán acudirá este martes como orador a un evento de la poderosa Asociación Empresaria Argentina (AEA), un foro de CEOs en que también expondrán Paolo Rocca (Techint), Héctor Magnetto (Grupo Clarín), Luis Pagani (Arcor), Martín Migoya (Globant) o Alfredo Coto (Coto).

La eventual llegada de Daniel Scioli, de todas formas, no implicará una mala noticia para el jefe del Palacio de Hacienda. El todavía embajador argentino en Brasil actuó en tándem con Guzmán en distintas gestiones en los últimos meses

Scioli fue enviado como embajador argentino en Brasilia hace poco menos de dos años. En ese tiempo, el ex candidato presidencial en 2015 hizo buenas migas con el sector privado local y buscó, como caballito de batalla, avanzar con la apertura de mercados en Brasil en medio de una relación tensa entre Alberto Fernández y Jair Bolsonaro. Uno de los actores centrales de la economía brasileña, la cámara de industriales paulistas (Fiesp) ve a Scioli como un claro aliado aunque sostienen sus diferencias de visiones sobre la apertura comercial regional con la conducción económica del Frente de Todos.

Scioli, en ese sentido, actuó como sherpa de Guzmán en su incursión en San Pablo, cuando ante la Fiesp fue a explicar su política económica tras el acuerdo con el FMI, defendió la posición argentina ante la presión aperturista brasileña para el Mercosur, y afrontó los cuestionamientos del establishment brasileño por los controles cambiarios. La misión ministerial en Brasil fue a buscar un acuerdo político para conseguir abastecimiento energético adicional para el tendido eléctrico nacional en los meses de mayor demanda de gas.

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Guzmán y Kulfas, juntos en primera fila horas antes del escándalo que terminó con la salida del ministro de Desarrollo Productivo

No fue la única ocasión en la que Guzmán y Scioli actuaron en dupla. El ex gobernador bonaerense también había formado parte de la comitiva argentina que encabezó el ministro de Economía en París durante un encuentro de la Agencia Internacional de Energía (IEA) y que funcionó como previa de ese viaje a Brasil, con un encuentro con el ministro de Energía brasileño Bento Albuquerque incluido.

En algunos despachos oficiales ya nombraban a Scioli como miembro del reducido grupo de cercanía de Guzmán, antes de que Alberto Fernández le ofreciera la cartera productiva. Ese círculo que rodea al ministro, al que no le sobran apoyos políticos explícitos a lo largo de la coalición de gobierno, está integrado centralmente por funcionarios propios en distintos lugares de gestión, desde el directorio del Banco Central, de YPF o del Fondo Monetario Internacional, hasta su reciente adquisición con la Secretaría de Comercio Interior.

Durante su tiempo como embajador, el ex candidato presidencial en 2015 hizo buenas migas con el sector privado local y buscó, como caballito de batalla, avanzar con la apertura de mercados en Brasil

Scioli y Guzmán intercambiaron flores en las últimas semanas en que se mostraron juntos en distintas ocasiones. El embajador en Brasil habló del ministro como “una persona íntegra, comprometida y con un gran objetivo” y Guzmán le devolvió la pared: “Viene haciendo un grandísimo trabajo en Brasil para que ambos países trabajen juntos”. “Tienen muy buena relación y ya trabajaron en conjunto”, leyeron cerca del ministro, como una garantía de buena química entre ambos.

El ex gobernador bonaerense, si acepta el ofrecimiento de Alberto Fernández para hacerse cargo del Ministerio de Desarrollo Productivo, llegará a una cartera en la que Kulfas había puesto en marcha una serie de proyectos cuya continuidad deberá evaluar, desde el plan Argentina Productiva 2030, con una mirada industrial largoplacista, y otras iniciativas con futuro incierto en el Congreso, como la ley agroindustrial, de movilidad sustentable, automotriz y autopartista y de Compre Argentino, todos proyectos 100% con el sello del ahora ex ministro de Desarrollo Productivo.

Si bien Kulfas y su entorno se llamó a silencio tras el pedido de renuncia por parte de jefe de Estado, una nueva gestión en la cartera productiva con Scioli al frente tendrá que definir, por ejemplo, si incluirá un desembarco completo con equipo nuevo o si dejará parte de la estructura “kulfista”.

CICYP
Maximiliano Luna

El ahora ex ministro tenía como principales colaboradores al secretario de Industria Ariel Schale -con diálogo diario con el sector fabril y con especial incidencia en la autorización de divisas para la importación de insumos y bienes de capital- al secretario pyme Guillermo Merediz, a la subsecretaria de Economía del Conocimiento María Apólito (había sido ascendida a secretaria en los últimos días tras la salida de Comercio Interior del organigrama del ministerio), y al director del Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI) Daniel Schteingart, también al frente de Argentina Productiva 2030, acaso el proyecto más ambicioso de Kulfas.

Un tema espinoso dentro del menú de elementos que tensionan la convivencia entre el kirchnerismo y Alberto Fernández es la relación con el sector privado. Kulfas, en ese sentido, era identificado como demasiado “concesivo” y con poco rigor en el ida y vuelta. No era un diagnóstico que compartían cerca del ahora ex ministro.

Kulfas había puesto en marcha una serie de proyectos cuya continuidad Scioli deberá evaluar: el plan Argentina Productiva 2030 y proyectos como la ley agroindustrial, de movilidad sustentable, automotriz y autopartista y de Compre Argentino

“Yo puedo sentar a un textil y decirle: ‘el 60% de la tela me la comprás acá'. Pero para sentar a Rocca y exigirle que su lista de precios deje de ser en dólares necesitás fortaleza política, no está bien ir más allá de lo que te permite la fortaleza de tu Gobierno”, decía en los últimos días, de manera descarnada, un funcionario del área económica. Como una ironía, la salida de uno de los funcionarios más relevantes del gabinete se dio horas después por un cruce de acusaciones sobre una licitación en la que estuvo involucrada Techint.

Un tema urgente que tenía Desarrollo Productivo en la agenda y que queda en suspenso por la salida de Kulfas será la conformación de una mesa técnica de energía entre el Gobierno y los empresarios industriales nucleados en la UIA, que buscan tener una hoja de ruta consensuada para afrontar los meses de mayor demanda de gas. Los ejecutivos fabriles temen que haya faltantes y, en caso de que hubiera, buscan un plan de contingencia acordado para saber qué sectores pueden prescindir eventualmente de suministro para priorizar otros. Ese encuentro estaba previsto para este miércoles.

Nota de Mariano Boettner a Matías Kulfas
Una denuncia en off atribuida a Kulfas detonó su salida del gabinete (Gustavo Gavotti) (Gustavo Gavotti/)

En esa mesa también tenía incidencia, además, la Secretaría de Energía, un reducto difícil para los funcionarios más cercanos a Alberto Fernández, y dominado por hombres que responden a Cristina Kirchner, como Federico Basualdo, Federico Bernal y el “equilibrista” Darío Martínez, que intentó sobrevolar al principio de su gestión en la cartera energética la tensión entre el kirchnerismo y la Casa Rosada, pero que terminó por recostarse sobre el ala K. Un tuit de Energía en que denunció un comentario envenenado en off que atribuyó a Kulfas sobre la integridad de la licitación del gasoducto de Vaca Muerta gatilló el rápido proceso de salida del ministro.

La agenda de Guzmán, tras el recambio ministerial, seguirá a grandes rasgos por los carriles con los que transitaba: este lunes presentará el proyecto de ley para crear un impuesto especial para la renta inesperada para un grupo de empresas que obtuvieron ganancias por el shock de precios por la guerra en Ucrania. También deberá terminar con la primera evaluación trimestral de metas con el FMI, a dos semanas de un nuevo vencimiento de deuda, y con el diseño del decreto que establecerá una nueva pauta presupuestaria, con proyección actualizada de la inflación incluida, más cerca de la expectativa del mercado que del 48% anual que había puesto como tope el acuerdo con el Fondo.

Un tema urgente que tenía Desarrollo Productivo en la agenda y que quedaría en suspenso por la salida de Kulfas será la conformación de una mesa técnica con la UIA para tener una hoja de ruta consensuada de cara a los meses de mayor demanda de gas

La salida de Kulfas del gabinete implicará para Guzmán el fin de una sociedad que intentó conjugar la gestión de un grupo de urgencias como la reestructuración de la deuda con los bonistas privados y con el Fondo Monetario Internacional con la economía real. Hasta el último momento Kulfas insistió en mostrar números positivos de recuperación de la actividad económica y del repunte del empleo, con los bemoles del caso, como una desaceleración, el techo en la mejora que implica la escasez de divisas o, de forma más decisiva, la inflación.

A diferencia de Kulfas, más afecto a confrontar de manera abierta ante la metralla del kirchnerismo, Guzmán intentó mantener una actitud un poco más diplomática, con declaraciones menos explosivas y limitando el ida y vuelta a diferencias de visión económica más que a cuestiones políticas o hasta personales. Ahora se abrirá una nueva etapa de gestión con un socio de perfil completamente distinto, en medio de las urgencias que representan la inflación récord y un programa con el FMI que tiene metas cada vez más complejas para cumplir.

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