Economía

Dolarizar sí es un camino posible

La dolarización es la bala de plata de la política. Es el "Maestro exigente" (Reuters) (AGUSTIN MARCARIAN/)

Los políticos argentinos a través de su indisciplina fiscal y monetaria han estafado a la sociedad argentina con la inflación durante décadas. La dolarización es la bala de plata de la política. ¿Qué mejor forma de recuperar credibilidad que aceptando que no hay más cheque en blanco ilimitado del Banco Central y que hay que mantener las cuentas ordenadas del país para vivir en estabilidad? Es por ello que a la dolarización se le llama el “maestro exigente”, aquel que no permite desviarse del libreto monetario y limita fuertemente el accionar de la política en materia monetaria.

Por otro lado, algunos argumentos contra la dolarizacion se vinculan a que si se corrige el déficit fiscal se solucionan los problemas de moneda en la Argentina. El problema es que durante el gobierno de Néstor Kirchner 2003-2007 el país transitó varios años con superávit comercial y fiscal pero la emisión monetaria no cesó.

Tal fue la expansión del dinero en aquella época “dorada” de superávits gemelos que en 2007 se interviene el ente público que mide la inflación nacional, el Indec, en pos de esconder la real variación de los precios. Por ello, pensar que únicamente logrando el equilibrio fiscal se solucionará el problema estructural del bimonetarismo en la Argentina es un idealismo, casi una ilusión óptica.

El rol de la confianza y credibilidad

El principal argumento para tachar la dolarización como una solución posible de varios economistas radica en que no están los dólares necesarios para encarar la reforma monetaria. Es verdad que frente a un gobierno como el actual, vacío de poder, sin liquidez, confianza ni programa económico, es inviable pensar en cualquier plan de estabilización contundente. Sin embargo, frente a un cambio de gobierno y con nuevas expectativas renovadas, la Argentina tiene la posibilidad de encarar un programa de dolarización.

Frente a un cambio de gobierno y con nuevas expectativas renovadas, la Argentina tiene la posibilidad de encarar un nuevo régimen monetario

En primera instancia, la Argentina necesita únicamente canjear la base monetaria, para iniciar la dolarización de su economía. En la actualidad, el stock de pesos primario alcanza a $4,2 billones. Si se toma al dólar financiero como un precio de equilibrio del sistema la necesidad de dólares para hacer la reforma es de aproximadamente USD 14.000 millones.

Cabe recordar que el dólar-soja de Sergio Massa recaudó más de USD 8.000 millones y a reservas fueron algo más de USD 5.000 millones. Esto solo confirma que Argentina tiene rápidamente la capacidad de conseguir los dólares que necesita para dolarizar su economía.

Cabe recordar que el dólar-soja de Sergio Massa recaudó más de USD 8.000 millones y a reservas fueron algo más de USD 5.000 millones (Reuters)
Cabe recordar que el dólar-soja de Sergio Massa recaudó más de USD 8.000 millones y a reservas fueron algo más de USD 5.000 millones (Reuters) (Paulo Whitaker/)

En segunda instancia, la consulta debería ser respecto a la “cuestión de las Leliq”. Es decir, que se haría en ese caso con los pasivos remunerados de Banco Central, que actualmente alcanzan a $8,5 billones y crecen a un ritmo de una tasa efectiva anual mayor al 100%. Para entender este punto, es central comprender que una dolarización en un 80% es un asiento contable. Es decir, ese stock de deuda se dolariza al precio de conversión y queda expresada en dólares.

Sin embargo, el mayor inconveniente de este stock de deuda resulta ser su “sostenibilidad financiera” ya que ese stock está creciendo en términos de dólares a un ritmo elevado y sin horizonte de controlarlo en el corto plazo hasta las elecciones 2023.

El conjunto de bancos del sistema financiero se encuentra rehén del BCRA hace tiempo y canibaliza el crédito al sector privado

Este es un punto central que deberá definir la nueva gestión económica junto a los bancos del sistema financiero, quienes se encuentran rehenes del BCRA hace tiempo y canibaliza el crédito al sector privado en pos de financiar deuda impagable del Banco Central. Creo que se pueden estudiar mecanismos de liquidez para sortear este escollo financiero de corto plazo.

En ultima instancia, la Argentina transitará un camino muy complejo de repago de la deuda en dólares reestructurada en el 2020. A partir del 2024 y 2025 comienzan los repagos de cupones y amortizaciones de deuda con el Fondo Monetario Internacional. Esta “montana de dólares” es un escollo para la nueva gestión económica y la dolarización puede ser un excelente camino para transitarlo de la mejor manera posible.

Es decir, dolarizar la Argentina haría derrumbar el riesgo país, generando los canales de créditos necesarios para refinanciar la deuda contraída en moneda dura.

Recordemos que en el 2017 la Argentina logró conseguir financiamiento neto por casi 10% del PBI para el programa económico. ¿Qué sería de nuestro país dolarizado?

Para concluir, el mayor escollo que tiene hoy la dolarización es la negación de la mayoría del arco político y de algunos economistas reacios a estudiar en profundidad un modelo de dolarización. Sin embargo, las herramientas para llevarlo adelante están disponibles, lo que falta es la voluntad política de hacerlo un camino posible.

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