Economía

Economía admitió ante el regulador de Wall Street que el resultado fiscal no está bajo su control

FILE PHOTO: The U.S. Securities and Exchange Commission logo adorns an office door at the SEC headquarters in Washington, June 24, 2011./File Photo (Jonathan Ernst/)

El Gobierno completó uno de los pasos legales previos a oficializar una oferta para la reestructuración de USD 68.800 millones en bonos soberanos regidos por tribunales extranjeros y concretó la presentación del “formulario 18-K” ante la Securities and Exchange Commission (SEC), el ente regulador de los mercados de los Estados Unidos. El trámite, entre otros puntos, obliga al Gobierno a transparentar sus cifras con la mayor objetividad posible si no quiere quedar sujeto a acciones de los inversores. En ese contexto, tuvo que admitir que el objetivo de alcanzar el equilibrio fiscal en 2023 “depende de eventos y acontecimientos que no están bajo el control de la Argentina”.

La presentación del “18-K” ante la SEC, una suerte de estado de la economía del país en el que se advierte sobre las variables macroeconómicas, juicios pendientes contra el país y se detallan los fundamentos fiscales y monetarios, es un requerimiento legal que abre el camino para que el ministro de Economía, Martín Guzmán, pueda hacer pública su oferta de reestructuración para los bonistas.

“En el frente fiscal, el Ministro indicó que no sería realista ni sostenible reducir el déficit fiscal en 2020 y analizó varios escenarios que podrían permitir a la República alcanzar el equilibrio fiscal en 2023 y registrar superávit fiscales moderados que oscilarían entre el 0,6% y el 0,8% del PIB en los años siguientes”, detalla el documento presentado por Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton, el estudio que representa al Gobierno argentino, en referencia a los objetivos que se planteó Guzmán en su presentación ante el Congreso del 12 de febrero pasado.

Sin embargo, la presentación inmediatamente aclara que esas metas no son un compromiso.

“Aunque estos posibles escenarios para la economía argentina podrían haber sido razonables cuando se formularon, los resultados reales dependen de eventos y acontecimientos que no están bajo el control de la Argentina. En consecuencia, la República no puede asegurar que los resultados económicos no difieran materialmente de la información expuesta anteriormente”, expresaron a modo de advertencia.

Siobhan Morden de Amherst Pierpont Securities dice que se avanzó muy poco durante la semana pasada en las reuniones con acreedores
Siobhan Morden de Amherst Pierpont Securities dice que se avanzó muy poco durante la semana pasada en las reuniones con acreedores

La propuesta que Economía pretende presentar ante los acreedores, y lograr el consenso de los tenedores de al menos el 75% y el 85% del capital emitido (según cada bono), se basa sobre el objetivo de “sustentabilidad”, es decir, de alinear el flujo de pagos futuros que surja de la reestructuración con senderos fiscales y comerciales consistentes con una economía que se recupera y mantiene ese crecimiento. Pero forzado por el lenguaje legal, ahora, admite que no puede controlar ese camino.

Mientras tanto, los fondos tenedores de deuda argentina que buscan detalles sobre la oferta oficial no logran encontrar nada sobre esos senderos. La semana pasada, cuando representantes de varios de esos inversores estuvieron en la Argentina, visitaron el país se fueron sin nada en las manos.

“Típicamente cuando hay una reestructuración, lo primero que se necesita tener es un análisis de sustentabilidad de la deuda, luego precisar cuánto requiere de alivio de liquidez o recorte de capital y, con esas cifras más un plan económico y meta fiscal, se puede evaluar”, dijo Siobhan Morden de Amherst Pierpont Securities, quien viajó a Buenos Aires la semana pasada junto con los bonistas.

“Creo que es difícil tener una convicción sobre cualquier recomendación para los bonistas. Los precios actuales reflejan un alto riesgo de acuerdo que ahora es el apropiado. No sé cómo pueden cerrar un trato. El contexto es de términos amistosos o no amistosos. El primero requiere un plan económico coherente mientras que el segundo se enfrentará a la resistencia de los tenedores de bonos. La única solución es un plan económico", comentó.

Según el “Cronograma de acciones para la gestión del Proceso de Restauración de la Sostenibilidad de la Deuda Pública Externa” que sigue el ministro Guzmán, para esta segunda semana de marzo está previsto el lanzamiento de la oferta de reestructuración, seguido de un roadshow de reuniones con acreedores que ahora está en duda por la expansión de la epidemia de coronavirus Covid-19. Al menos en su versión viajera: en Economía dicen que podrán hacerlo por teleconferencia, como dictan las normas de prevención que están tomado gobiernos y empresas de todo el mundo.

En caso de llegar a tiempo a cumplir el calendario previsto para esta semana, al Gobierno le quedarán dos semanas para dar tiempo a los acreedores a aceptar o no la oferta antes del deadline del 31 de marzo, una fecha límite que va a ser muy difícil de cumploir.

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