Espectáculo

El doctor Daniel López Rosetti, con Pamela David: “Es un desafío personal no dejarse caer en la cuarentena»

El doctor López Rosetti participó del PamLive, el ciclo de entrevistas de Pamela David (Infobae)

La cuarentena afecta a muchas personas a nivel emocional que sufren el encierro, no poder ver a sus seres queridos o están preocupados por la falta de trabajo y los problemas económicos. En este contexto difícil que afecta a la población en todo el mundo, el reconocido doctor Daniel López Rosetti da consejos para poder trabajar mejor las emociones durante este aislamiento que seguramente se prolongará por un tiempo más.

En una charla virtual con Pamela David, el médico explica cómo es el estrés psicosocial que estamos viviendo y cómo este virus afecta a las personas de maneras muy diferentes, en especial a los adultos mayores. Por este motivo, remarca la importancia de tener pensamientos positivos, de buscar la resiliencia, escarbando en el fondo de las emociones. Además, señala la importancia de encarar este desafío personal para no dejarse caer y así aprovechar esta situación adversa para salir fortalecido.

—Se habla mucho de las emociones, ¿cuáles son las diferencias entre angustia y ansiedad?

—Qué pregunta difícil, para algunos no existe diferencias, pero para otros, como es mi caso, las hay: en el cerebro hay un circuito, un circuito del miedo. El miedo tiene objeto y es intenso, pero dura poco tiempo. La ansiedad es como un miedo chiquito, que no tiene objeto, es decir no es miedo solo a una cosa, y dura mucho tiempo. La angustia se siente en el cuello. Una persona empieza con ansiedad y cuando esa ansiedad pasa al cuerpo, por ejemplo, tiene palpitaciones, o le empieza a doler el pecho, o le saltan las lágrimas o le duele la garganta. Con lo cual, si tiene palpitaciones, cuando se da cuenta de que las tiene, le da más ansiedad y, a más ansiedad, más palpitaciones. Esto forma un círculo vicioso. Ahí nosotros le damos medicación para bajar la frecuencia cardíaca. Lo mismo pasaría si le da acidez de estómago.

—Ya llevamos más de 50 días en esta situación. Es mucha la gente que la está pasando mal, porque estaba a la expectativa de que esto se vaya flexibilizando, sobre todo gente grande que quiere ver a sus nietos. Mi pregunta es: si ponemos en la balanza la angustia que genera esta ansiedad sostenida en el cuerpo de un adulto mayor por la necesidad de un abrazo de sus nietos, ¿quién sabe qué es lo mejor?, ¿cómo puede repercutir en el cuerpo de un adulto esta angustia?

—Faltan muchos días más, es un camino que recién estamos empezando a recorrer y que atraviesa a la sociedad. Esto es lo que se denomina estrés psicosocial, la misma causa nos afecta a todos, es colectivo, pero no afecta igual por edad. Se dice que el virus no discrimina. No es cierto, el virus discrimina, porque toma más a los adultos mayores. Es cierto que los adultos mayores necesitan mucho. Y el confinamiento los altera mucho más que a los más jóvenes. La necesidad del mayor es distinta, porque está en una etapa contemplativa, donde puede disfrutar más con lo que se tiene. Con la sabiduría de la vida, encuentran la felicidad con algunas cosas, que se viven en el momento presente. Se empieza a valorar más lo que se tiene, que lo que se puede tener en el futuro. Esas personas viviendo el presente con felicidad, les llega una cuarentena. En el momento en que empiezan a disfrutar de la vida, los nietos, justo viene algo que no vivimos nunca: una pandemia que en el hemisferio sur recién está comenzando. El secreto acá es que estar aislados no debe convertirse en aislamiento. No existe un fármaco anticuarentena, tenemos que escarbar en nuestra emocionalidad. Los nietos y los hijos deben ideárselas para estar más cerca que antes.

—Una persona de 80 años que ha vivido todo hoy está obligado a quedarse en casa y cuidarse. ¿De qué manera le explicamos a esa persona que no puede abrazar a sus nietos? ¿Cree que los hijos podrían llevar a los nietos, cuidándose o no es recomendable?

—Bueno el pronóstico es que esto va a terminar. Al virus le vamos a ganar, el tema es el costo. El virus está perdido, paso siempre, al virus le vamos a ganar, el tema es cómo lo transitamos. Yo lo que haría es aumentar la comunicación por los medios posibles que no son por contacto físico. En el hospital hay gente que hoy está más comunicada que antes. Díganme cuántos son los que se hablan más por teléfono que antes, son muchos los que prenden la computadora, hablando de este modo. El hecho de la voz y la calidez de la voz, la comunicación emocional pasa por le tono de la voz. Las primeras palabras dicen sobre la emocionalidad del otro. Un llamado telefónico y una conversación que, a lo mejor antes de la cuarentena no hacíamos, hoy la tienen que hacer. Y si agregamos el video, ni hablar. Hay gente que hace cumpleaños por Zoom, me tocó a mí anoche con mi hijo. Fue lindo porque lo pudimos armar entre todos, proyectamos un video. No es el que quizás hubiésemos querido, pero salió bien, qué bien que nos defendimos juntos. ¿Qué hacemos con el adulto mayor? Hay que hablarle más, decirle que falta poco, decirle lo que no le decíamos antes. Ni que hablar si podemos hacerlo con video, viéndonos.

—Para pasar en limpio, llamar por video o teléfono las veces que sea necesario. Y por más que los hijos y nietos hagan la cuarentena, usted no recomienda el contacto.

—No, no recomiendo el contacto, el virus afecta a los más adultos. El amor no pasa por el abrazo, hoy no. El amor pasa por muchas otras cosas. La verdad de la milanesa es que se puede hacer mucho. Todos tenemos estas cartas, algunos la jugarán mejor y otros, peor. El tema es la filosofía de cómo abordamos la vida. Cuánto va a durar, la verdad que no lo sé. Lo que si sabemos es que estamos aquí y ahora. Yo viviría el presente. Hay mucha gente que estaba saturada porque hacía muchas cosas y no tenía tiempo, y hoy hay gente que se queja porque no tiene nada que hacer. Yo aumentaría los afectos, pero no a través del abrazo.

El médico aconseja mantener una comunicación fluida con los seres queridos, en especial los adultos mayores (Julieta Ferrario) (Julieta Ferrario/)

—¿Cuáles son las características del estrés psicosocial?

—Es el que afecta a la sociedad: puede ser natural como un tsunami, un terremoto, inundación, causas no naturales, una explosión nuclear, una crisis económica como la del 2001 en Argentina, y esto afecta al planeta entero. Esto es el estrés psicosocial por definición. La forma de manifestación de cada uno es diferente, porque no hay enfermedades, sino enfermos, con lo cual, cada uno canaliza por sus puntos más débiles: alteraciones físicas que pueden ser insomnio, trastorno digestivo, pesadillas. Hay cuestiones no tan físicas que son las más importantes ahora: nervios, miedo, ansiedad, angustia, exacerbación de condiciones anteriores, pánico, fobias. Puede haber hipertensión, crisis asmática, cada uno tiene la suya, pero lo primero que se afecta son las emociones. Esto es un problema emocional: uno puede tener una libertad condicionada. Yo les diría a cada uno: “Mirá, es lo que hay, a ver qué hacemos con esto”. La diferencia es qué vas a hacer vos con esto. Cómo transitan las distintas personas el estrés psicosocial depende de sus antecedentes, de cada uno, hay personas más o menos resilientes. Esta es una oportunidad en la cual podemos desarrollar cosas buenas

—¿Y qué le decimos a aquellos que no saben como empezar?¿Cómo se hace para empezar a cambiar?

—El primero punto puede ser muy duro, el cambio lo tiene que hacer uno, la iniciativa personal. Todos hablamos de resiliencia, cómo superar una situación traumática, pero resiliencia es más que eso, es pasar la situación, pero salir más fuertes que antes. El resiliente no es una cuestión genética nada más. Con resiliencia no se nace, uno se hace resiliente. Todos la estamos pasando en mayor o menor medida, el año casi se fue. ¿Cómo se hace? Escarbando en el fondo de las emociones. Es un desafío personal no dejarse caer. La resiliencia es salir superado, reconvertirse. El que tropieza y no cae, avanza un paso. Esto es una piedra, la tenemos que pasar. Mucha gente está más comunicada que antes. Muchos están diciendo a los padres que los quieren más que antes. La solución no viene de afuera, emocionalmente viene de adentro.

—Estas actitudes de amor y atención ¿quedarán después de la pandemia?

—Es una buena pregunta, porque muchos se preguntan esto. Yo tengo una visión optimista. Creo que va a haber más distancia social en algunos lugares y en otros no. Creo que va a ser positivo. Esto tiene que ver con visualizar las cosas en modo positivo, eso lo tenemos que sacar de adentro: estamos preocupados por el mes que viene, pero vivamos hoy: la verdad es lo que tenemos. No se es feliz espontáneamente ni con cuarentena ni después de la cuarentena. No importa lo que sucede, sino lo que uno cree que sucede. Creo que vamos a ser parecidos a lo que éramos y en otras ocasiones, vamos a ser mejores, por ejemplo en la comunicación.

—Más allá de que coincido que pensar en positivo es un estilo de vida. Esto llegó para quedarse, los nuevos hábitos y saludables. ¿Nos baja la inmunidad al estar encerrados?

—En las emociones podemos aplicar una cuarentena de inteligencia emocional. Aquel que crea que porque está aislado puede perder inmunidad, eso no va a pasar. La inmunidad baja sin cuarentena, si no tiene proyectos y si está triste. Hoy hay que pasarla bien. El esfuerzo es pasarla bien. Y si no se puede pasarla bien hoy, mañana nos lo proponemos otra vez. Es una propuesta. Hay que hacerlo, no viene en comprimidos.

López Rosetti aconseja tener pensamientos positivos en esta cuarentena  (Julieta Ferrario)
López Rosetti aconseja tener pensamientos positivos en esta cuarentena (Julieta Ferrario) (Julieta Ferrario/)

—¿Qué le decimos a los que se encuentran solos?

—Bueno ellos estaban así antes de esto. Quizás es una oportunidad para buscar personajes en igualdad de condiciones. Une mucho la igualdad de condiciones, es una empatía casi inmediata.

—Vamos a hablar sobre transitar los duelos en cuarentena.

—Es un tema muy difícil porque es difícil transitar las etapas del duelo ahora. En el fallecimiento de alguien hay varias etapas que están descritas: negación primero; la segunda enojo o ira; la tercera es negociación con realidad; la cuarta sería la tristeza melancolía o depresión; y la quinta, que es la más importante, es la aceptación. Acá hay que saltar etapas. Se irá del enojo a la aceptación lo mas rápido posible. Los duelos no son habituales, no es como era antes, son diferentes. Es una etapa muy particular. Sobre todo porque los pacientes de COVID-19 mueren solos, no hay nadie al lado. Hay algo que les digo a los familiares que es que no han sufrido los fallecidos. El consuelo que nos toca es ese. A los médicos nos toca también dar malas noticias y buenas también, desde maternidad hasta terapia intensiva.

—En cuanto a temas de pareja, ¿cómo se hace para perdonar y seguir conviviendo?

—¿Cómo se hace? Ante el impacto emocional de cualquier situación afectiva es de buena práctica la aplicación del tiempo. El tiempo es un buen medicamento. El tiempo es sanador, no trataría de resolver nada en un instante.

—Hoy está estamos encerrados. Antes podíamos salir, cambiar de aire. ¿Qué pasa con las relaciones cuando respiramos el mismo aire?

—Bueno en el hemisferio norte aumentaron los casos de separaciones y esta pasando acá. Pero también se han desarrollados mayores vínculos. Cronoterapia, no acelerar los tiempos.

—¿Le puedo pedir una receta para todos los que presenciamos este vivo?

—A mí me gusta mucho eso de las recetas. Cada cosa sobre las que escribo, le pongo sello con mi matrícula, porque la recomendación que está ahí, sirve. Yo diría: “En esta cuarentena aumente su caudal de emociones positivas”.

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