Economía

“El Gobierno debe dejar de pisar al campo”: los desafíos de la Mesa de Enlace tras la Asamblea en Santa Fe

Dirigentes de la Mesa de Enlace ayer en Armstrong. (Leo Galletto)

Los últimos tres inicios de año encontraron al campo movilizado: en 2020, hubo una asamblea en Río Cuarto, Córdoba, ante un posible aumento de retenciones que semanas después se concretó para la soja; apenas despuntó el 2021 hubo un cese de comercialización de granos, por el cierre a la exportación de maíz, y el 2022 no fue la excepción: en Armstrong, Santa Fe, dirigentes y productores autoconvocados manifestaron el sábado su rechazo a la política oficial y propusieron iniciar medidas de fuerza. Fue una Asamblea cargada de reclamos, cruces entre dirigentes y autoconvocados, autocrítica y la decisión de replantear el modo de relación con el Gobierno.

La convocatoria no tuvo gran concurrencia de productores, en medio de una jornada muy calurosa y de la escalada de casos de coronavirus. Fueron unos 250 asistentes, poro ara un contexto de absoluta tensión en la relación del agro con el Gobierno por medidas de intervención en las exportaciones de carne vacuna, trigo y maíz; la elevada presión impositiva, la vigencia de las retenciones; la política cambiaria y la propuesta del ministro de Agricultura, Julián Domínguez, de crear un fideicomiso para compensar a las empresas molineras y avícolas por el impacto que en su estructura de costos tienen el trigo o el maíz.

Esta semana arrancó con un nuevo esquema de exportación de carne vacuna, que contiene reapertura de comercialización al mundo de carne de vaca a China y la prohibición de exportar los siete cortes parrilleros hasta el 31 de diciembre de 2023; además la designación del técnico de Confederaciones Rurales Argentinas, Matías Lestani, como Secretario de Agricultura, y la salida de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Federación Agraria Argentina (FAA) y Sociedad Rural Argentina (SRA), del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), espacio conformado por más de 60 entidades y desde el cual se diseñó con el Gobierno un proyecto de desarrollo agroindustrial que fue enviado al Congreso.

Armstrong sirvió para hacer catarsis. Los productores reclamaron a la Mesa de Enlace acciones gremiales concretas (siempre surgen las mismas iniciativas), y hasta hubo autocrítica, en especial de los presidentes de las entidades del campo que se disculparon porque los resultados conseguidos hasta el momento no solucionan los problemas del sector. Al rechazo a las políticas oficiales se suma la preocupación por la ausencia de precipitaciones en diversas zonas productivas, complicando la siembra de soja y maíz, y pronósticos no muy alentadores para la reversión del difícil panorama.

Marcha - protesta - cortes - campo - santa fe - armstrong
Ayer hubo una escasa concurrencia de productores a la reunión en Santa Fe. (Leo Galletto)

El presidente de Confederaciones Rurales Argentinas, Jorge Chemes, sostuvo durante la reunión con productores que “tenemos que ir a más contundencia y más fuerza en el accionar. A eso vamos a tener que ir, porque lo hecho hasta ahora no dio resultado”. A lo que Carlos Achetoni, máxima autoridad de Federación Agraria, convocó a la unidad de todos los productores, y les reclamó mayor compromiso al momento de acompañar los reclamos del sector. A dichas expresiones, la respuesta de Juan Monin, productor del norte del país: “Es la hora de mostrar los dientes. Ustedes convoquen, que de la calle nos ocupamos nosotros”, afirmó.

Desafíos

A partir del pedido de perdón de la dirigencia, que estuvo a cargo del titular de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, por los escasos resultados conseguidos hasta el momento en las negociaciones con el Gobierno, y el compromiso de los productores de acompañar su accionar, se podría construir una estructura de reclamo mucho más fuerte y sólida. Pero para todo eso, será indispensable lo que planteó Carlos Achetoni, la unión de los productores.

Además, se necesitará de un mayor compromiso de participación por parte de las bases de productores, y de acompañar las negociaciones que lleve adelante la Mesa de Enlace con el Gobierno y otros sectores. Son necesidades históricas del campo que hasta el momento no logró cubrir, y a la vista están los resultados: una política oficial que es adversa, y sectores de la sociedad que cuestionan al campo y a sus integrantes, que se ha transformado en el más dinámico de la economía al momento de aportar divisas.

También será importante el trabajo que se realice en el ámbito del nuevo Congreso de la Nación, donde es escaso el debate que hay en ambas cámaras sobre la problemática del Agro. Un informe de la Fundación Barbechando detalló esta semana que durante 2021 los proyectos vinculados al sector representaron solo el 10% del total de los proyectos ingresados. Y lo que es peor, no se llegó a obtener la sanción ni del 12% de esas iniciativas. Ayer se reclamó que el tema retenciones sea discutido en el ámbito legislativo, luego que venciera la facultad del Gobierno de modificar el actual esquema.

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Jorge Chemes, presidente de CRA, sostuvo durante la asamblea que “tenemos que ir a más contundencia y más fuerza en el accionar. (Leo Galletto)

Será vital todo lo anteriormente mencionado y mucho más. Otro aspecto que la Mesa de Enlace deberá enfrentar en lo inmediato, son los movimientos internos que surgieron a partir de los duros cuestionamientos realizados a Coninagro, una de las entidades que conforma el espacio, durante la asamblea de Armstrong. Los autoconvovcados pidieron su expulsión de la Mesa, ya que consideran que no representa los intereses del sector primario. Y habrá que prestar atención a si surgen derivaciones de la salida de CRA, SRA y FAA, del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA).

Y luego de muchos años de enfrentamiento del campo con los diferentes gobiernos que implementaron políticas adversas a los intereses del sector, especialmente durante los tiempos del kirchnerismo, que es aumentar la inversión y la producción, todo esto último se ha transformado en un desafío esencial: la construcción de políticas que perduren en el tiempo, gobierne quien gobierne en la Argentina, para también solucionar los graves problemas del país, con la pobreza e indigencia como los más urgentes por resolver. En todo este tiempo el campo ha expresado que es parte de la solución, y no del problema. Es asó que rechazó siempre la acusación de que es responsable del aumento del precio de los alimentos.

El 9 de julio del año pasado, luego del multitudinario acto multisectorial realizado en la ciudad bonaerense de San Nicolás y organizado por varios de los productores que encabezaron la asamblea de ayer, muchos volvieron a sus hogares pensando que nacía un nuevo frente de reclamo entre el campo y diversos sectores de la sociedad. No se avanzó a paso firme. Tras la reunión en Armstrong, dirigentes y productores, molestos y cansados de una política de Gobierno que no contribuye al mejoramiento de la actividad agropecuaria, mantienen la esperanza de que los tiempos que vienen sean mejores en materia de diálogo con el Gobierno. No será una tarea sencilla, pero tampoco imposible para el sector agropecuario. Dependerá pura y exclusivamente de todos sus integrantes, salir de este momento de crisis, y cumplir el objetivo que se trazó ayer en más de una oportunidad por parte de loa asistentes a la asamblea: “El Gobierno debe dejar pisar al campo”.

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