Economía

El pánico financiero global complica la reestructuración de deuda en su etapa final

En el Gobierno entienden que el ruido global no ayuda a una solución rápida

El crash del petróleo que desató el derrumbe de las bolsas de todo el mundo llega en las últimas semanas del cronograma que se autoimpuso el ministro de Economía, Martín Guzmán, para el proceso de reestructuración de deuda con acreedores privados. Para esta semana estaba previsto el lanzamiento de la oferta y el “roadshow” -las reuniones y viajes de promoción de las condiciones del acuerdo entre los bonistas-, pero ahora el mercado tiene urgencias más grandes a las que atender. El consenso entre los analistas es que el mal clima global enrarecido resta, algo con lo que en el Gobierno coinciden aunque con algunos matices: se ilusionan con que ahora muchos acreedores se vean apurados a dar vuelta la página lo más rápido posible.

“La situación de pánico no ayuda, aunque todavía hay que ver si es algo que se define pronto o se sostiene. No ayuda porque empuja a menor actividad, hace caer los precios de materias primas y afecta las decisiones. En situación de pánico nadie va a querer tomar una decisión, el tema es que la sangría pare antes de que la sangre llegue al río, en el sentido de que no haya quiebras importantes en el sector energético. A las compañías de petróleo no convencional las que les prestaron fueron los bancos, con lo cual todo el mundo quiera asegurarse de que no haya un esqueleto en el placard”, dijo Miguel Zielonka de Econviews.

Entre los fondos más grandes, que tienen un departamento dedicado al tema de la Argentina, creen que el derrumbe de los mercados es un nuevo incentivo a cerrar rápido la página de la deuda Argentina

“Puede ser marginalmente positivo que la baja de tasas de bonos del Tesoro de los EEUU se mantenga por mucho tiempo, pero eso se contrapesa con la falta de apetito por el riesgo que hace que nadie quiera tomar posiciones en activos emergentes como los argentinos. A la Argentina lo que le ayudaría sería una recesión suave que haga que las tasas se mantengan bajas sin un desplome a nivel global”, agregó.

Según fuentes del Gobierno allegadas a la negociación, mientras tanto, el impacto del derrumbe de los mercados va a traer más complicaciones que beneficios. Pero según se ilusionan, puede cambiar cambiar las prioridades de los acreedores. Un cambio que va a ser diferente, vaticinan, según el tamaño de cada fondo.

Entre los fondos más grandes, que tienen estructuras con mayor volumen y un departamento dedicado al tema de la Argentina, creen que el nuevo incentivo es a cerrar rápido la página de la deuda Argentina, dado que el resto de las carteras de esas empresas está colocada en activos de todo el mundo que están sufriendo sangrías importantes. En ese contexto, conviene mejorar rápido el valor de sus tenencias de bonos argentinos de manera tal que dejen de ser un peso para sus balances.

FOTO DE ARCHIVO. El ministro de Economía argentino Martín Guzmán gesticula durante una conferencia organizada por el Vaticano sobre solidaridad económica, en el Vaticano, 5 de febrero, 2020. REUTERS/Remo Casilli
FOTO DE ARCHIVO. El ministro de Economía argentino Martín Guzmán gesticula durante una conferencia organizada por el Vaticano sobre solidaridad económica, en el Vaticano, 5 de febrero, 2020. REUTERS/Remo Casilli (REMO CASILLI/)

En el caso de los hedge funds más chicos, mientras tanto, esperan que la negociación se vuelva más lenta y complicada. Esto es porque al no tener personal dedicado exclusivamente a la saga Argentina, la atención va a pasar a estar puesta en cortar la hemorragia en el resto de sus activos, mientras que los bonos argentinos pierden relevancia como una inversión menor que ocupa una porción mínima de sus carteras.

De todas formas, entienden, si hay mucha distancia entre lo que pretenden los fondos y lo que ofrece el Gobierno el contexto internacional pasa a un segundo plano. En ese caso, no se va a poder cerrar absolutamente nada.

Para Marina Dal Poggetto de EcoGo, los problemas para el Gobierno están más en la estrategia que en el contexto. “Esto genera ruido y no es bueno, pero la estructura exportadora de la Argentina está más sesgada hacia alimentos que hacia combustibles, con lo cual te afecta el mediano con Vaca Muerta y te mejora el corto con menos aumentos en los surtidores”, dijo.

Un punto recurrente entre los analistas es el temor a que los bonos argentinos caigan a precios lo suficientemente bajos como para que se vuelvan interesantes para fondos buitres, que tienen más incentivos a litigar que a acordar.

“La discusión no pasa tanto por cuál es el impacto de lo que llega de afuera sino por la estrategia. Veniamos de una reestructuración amigable a la uruguaya en diciembre a una crisis de deuda que implica una contribución apreciable, como dijo el FMI. El miedo que me da es que el Gobierno utilice lo que pasa para decir que el mundo se le cayó encima, cuando lo que sabemos por las reuniones que tuvieron la semana pasada con los fondos es que no hubo charlas fructíferas”, agregó Dal Poggeto.

Un punto recurrente entre los analistas es el temor a que el golpe que están sufriendo los bonos argentinos como resultado del crash del petróleo lleve los precios de esos papeles a niveles lo suficientemente bajos como para que se vuelvan interesantes para fondos buitres, que tienen más incentivos a litigar que a acordar.

“Lo veo complejo. Sobre todo por caídas en precios y posible cambio en jugadores. Y en ese marco no sé que haría el Gobierno; debería mostrar rápido posición conciliadora para despejar. Aunque claramente Argentina en este contexto pasa a segundo plano”, dijo Fernando Baer de Quantum Finanzas.

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