Economía

Importaciones: buscan ajustar las SIRAs para agilizar el uso de «dólares propios»

El Gobierno realiza un monitoreo de las importaciones, a través de reuniones del comité del sistema SIRA, y llamados a las cámaras empresarias. El objetivo final: “administrar” la escasez de dólares, y que la falta de insumos no implique paradas de planta, y por ende problemas en el empleo. La Unión Industrial Argentina (UIA) publicó un duro informe donde alerta que el 90% de las empresas tienen problemas para financiarse, y 7 de cada 10 podrían tener paradas en algunas líneas de producción. El próximo paso del equipo económico es “agilizar” el uso de dólares propios, y monitorear la deuda comercial, que supera los u$s 7.000 millones.

En las últimas semanas hubo una serie de comunicados de cámaras empresarias sobre faltantes de insumos, y el posible impacto en las plantas. En el Ministerio de Economía, a cargo de Sergio Massa, reconocen que puede haber problemas, dado que el nuevo sistema SIRA no tiene ni tres meses, en conjunto con la escasez de dólares en el Banco Central. Sin embargo, aseguraron que se contactan con cualquier empresa que sale en televisión o en el diario manifestando una queja. “En el 90% de los casos el problema es el proveedor que no quiere vender, hay sectores que no quieren perder el sobre stockeo”, afirmó una fuente oficial.

“No hay una sola fábrica parada”, agregaron fuentes cercanas a Massa. Esa es la obsesión oficial: la imagen que quieren evitar es la de una planta cerrada por faltantes de insumos importados, y la consecuente queja de los sindicatos implicados, por el impacto en fuentes de trabajo. Por ese motivo, con algunos sectores el equipo económico tiene diálogo “directo”, donde las empresas dan aviso de “situaciones de alertas”. Es el caso por ejemplo del sector automotriz, de salud, o de las alimenticias que forman parte del acuerdo de Precios Justos.

Además, continúan las reuniones del Comité de Seguimiento y Evaluación del SIRA (Sistema de Importaciones), donde se reúnen funcionarios de la Secretaría de Comercio Exterior, el Banco Central, la AFIP y la Aduana. En el encuentro del martes pasado, uno de los temas fue cómo modificar el sistema para mejorar el funcionamiento en los casos donde no implique giro de divisas. “Estamos ajustado los sistemas”, contó una fuente oficial, para que las empresas puedan utilizar “dólares propios». Se trató de una queja que llegó al Gobierno desde cámaras empresarias pequeñas del conurbano bonaerense, hasta grandes empresas mineras, donde en vez de enviar dinero mandan aportes de capital.

El fuerte comunicado de la UIA sobre el problema con las importaciones no sorprendió al Gobierno, incluso pese a que uno de los colaboradores más estrechos de Massa hubiera hablado con el titular de la entidad, Daniel Funes de Rioja, antes de que comenzara sus vacaciones. “Para eso son las cámaras, para quejarse”, aseguró una fuente del equipo económico.

Otro tema que se monitorea de cerca en el comité de seguimiento es la deuda comercial. Según la consultora Ecolatina, la postergación de pagos acumulada hasta noviembre del 2022 rozó los u$s 7.200 millones, “cifra similar al stock de reservas con las que el Banco Central concluyó el año”. Además, alertaron que despegó la deuda privada comercial, pero también la asociada a pasivos que las filiales locales reciben de su casa matriz. De todos modos, en el Gobierno no se alertan por esta situación. El sistema SIRA les permite ver un calendario día por día con los montos a pagar según las aprobaciones realizadas.

En la actualidad, aseguran que no hay más margen para que haya menores restricciones y que la administración deberá seguir, inclusive pese a que las exportaciones terminaron con un récord histórico en 2022: si bien todavía no están los datos del Indec, en el equipo económico estiman que solo bienes fueron por u$s 90 mil millones. “Si pudiéramos tomar un crédito de u$s 44 mil millones para engrosar reservas no tendríamos este problema”, manifestó un colaborador de Massa, en relación al crédito tomado con el FMI por el gobierno de Cambiemos.

Otro de los cambios previstos para mejorar el comercio exterior es empezar a pagar las importaciones con China con la moneda renminbi, a partir del acuerdo que firmará el presidente Alberto Fernández con su par chino Xi Jinping en el G7, según informó Massa en una entrevista en El Cohete a la Luna. Algo similar buscará ponerse en práctica con Brasil, principal socio comercial.

Quejas de UIA

En un informe publicado por la Unión Industrial, titulado “restricciones al comercio exterior”, alertan sobre los problemas con las importaciones. De acuerdo al relevamiento, más de un 80% de las empresas indicaron que los plazos de aprobación de las solicitudes son más largos que con el sistema anterior SIMI. Además, el 56% de las empresas indicaron que su stock de materias primas se redujo respecto del trimestre anterior, siendo este el valor más alto de la serie.

Además, la UIA aseguró que el 90% de las empresas tienen dificultades para conseguir el financiamiento necesario para importar insumos, debido al incremento en los plazos de pago. Los plazos más frecuentes son hasta 60 días, según el 43% de las empresas, mientras que un 30% aseguró que los más frecuentes son superiores a 180 días. Hay mucha heterogeneidad según el tamaño de las firmas. En las pymes, los plazos son mas cortos, hasta 90 días son el 78% de las micro y el 65% de las pequeñas. Mientras que en las medianas y grandes enfrentan mayores plazos: las mas frecuentes son a 180 días, que representan el 32,1% en las medianas, y el 68,4% en las grandes.

Esto podría traer “impacto en la producción”: según la UIA, siete de cada diez empresas manifestaron que las dificultades en el abastecimiento de insumos podrían generar paradas en algunas líneas de producción. “La no aprobación de las solicitudes y la dilatación en los plazos fueron los motivos más mencionados por las empresas como riesgos de paradas parciales de plantas”, dice el documento. Para llegar al 70% de empresas con riesgos, los problemas se dividen en un 34,3% donde no se aprueban las solicitudes, un 19,8% con plazos estipulados mayores a los requeridos, un 9% con dificultades para obtener financiamiento y un 6,6% por restricciones al comercio exterior.

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