Espectáculo

Luis Majul y las políticas del Gobierno por el coronavirus: “No nos convirtamos en una sociedad que justifique cualquier cosa, no es un cheque en blanco”

Luis Majul vuelve a "La Cornisa", este domingo a las 21

“El mundo cambió para siempre. La Argentina cambió para siempre. Y nosotros, como periodistas, también cambiamos para siempre”, dice Luis Majul en una charla exclusiva con Teleshow, a días de volver a la pantalla, y sumergido -como todos- en la realidad de esta pandemia. “Estoy transitando de la etapa del miedo y la incertidumbre hacia la etapa del aprendizaje. No estoy diciendo que aprendí todo, pero por lo menos siento que estoy atravesando con cierta efectividad la etapa del miedo -dice el periodista, sobre sus propias sensaciones-. Eso no me hace menos responsable o consciente”.

—Hablaste de la “no malvinización”.

—Sí. Los periodistas teníamos ciertos propósitos y sabíamos más o menos cuáles eran: por qué hacíamos periodismo, de qué manera lo hacíamos. Cuál era el laburo que teníamos que hacer para hacerlo bien. El coronavirus nos puso en otra instancia. He empezado a sentir que tenemos un nuevo propósito.

—¿Cuál es?

—Primero, reconociendo que el Gobierno, después de un primer momento donde dudó y pareció subestimar la epidemia, que después fue pandemia, reaccionó bien, con efectividad. No niego que fue una buena reacción. La decisión del Presidente de convertirse en el principal vocero de esta reacción y esa posición también me pareció acertada. Ahora, a nosotros, como periodistas, nos toca iluminar la tentación autoritaria que puede tener cualquier gobernante en el medio de una pandemia como esta. Y cuando digo gobernante, digo desde el Presidente de la Nación hasta los gobernadores de provincias, pasando por intendentes u otros dirigentes vinculados con el sistema político.

—¿Te referís a algo en particular?

—He visto y he escuchado a intendentes que se convirtieron en especies de alguaciles de fronteras imaginando que, por poner barricadas para que no pasara la gente, el coronavirus no va a penetrar. He escuchado a gobernadores con un tono autoritario, que yo creo que la sociedad y el mundo se debería cuidar. Y hay una cierta tendencia a la malvinización. Muchos de nosotros todavía tenemos muy marcada la transmisión del programa de Malvinas, en el que Pinky y Cacho Fontana, que para mí no tuvieron ninguna responsabilidad, sino que fueron un instrumento en ese momento de un poder oportunista e irresponsable, una transmisión en el canal público que se convirtió después en una especie de pensamiento único, donde cualquiera que decía que no estaba de acuerdo con ir a la guerra o cuestionaba, o criticaba alguna de las decisiones del gobierno, era poco menos que un traidor a la patria. Hay que tener mucho cuidado con eso.

—¿Vos esta propuesta del programa Unidos por Argentina la sentís así? ¿La ves similar a lo que fue esa transmisión por Malvinas?

—No. Me parece que está bien que todos estemos unidos y haciendo lo mismo, quedándonos en nuestras casas, respetando el protocolo, cuidándonos nosotros mismos para cuidar a los demás, no contagiarnos. La unidad de todos en la acción, sintiéndonos pequeños átomos que tenemos que tirar todos para el mismo lado porque corre riesgo nuestra existencia, esa idea me parece bien. Y la unidad en la acción me gusta. Estoy de acuerdo con que incluso el coronavirus haya de alguna manera atenuado o aplanado, más allá de la curva del contagio, a la grieta. Digo: “No a la grieta, pero tampoco al pensamiento único”. No volvamos al pensamiento único. Se está discutiendo en el mundo, y en la Argentina también, si tenemos que seguir con una cuarentena tan estricta como para terminar de impactar y convertir a casi cero en toda su producción a la economía, o si se deben hacer intervenciones no tan horizontales sino más verticales y más quirúrgicas.

Alberto Fernandez y Luis Majul
Alberto Fernandez y Luis Majul

—¿Te preocupa el contexto económico?

—Por supuesto. Los periodistas que seguimos esto con responsabilidad, escuchamos a infectólogos, a inmunólogos, a epidemiólogos, y también a economistas y a econometristas, que no siempre tienen la misma opinión. El otro día un periodista, del Financial Times o New York Times, citaba a un infectólogo, que hablaba de una intervención horizontal que pudiera por un lado generar restricciones más fuertes para los grupos de riesgo pero que al mismo tiempo, simultáneamente, pudiera permitir salir de la cuarentena estricta al resto de la población para que se vuelva a revitalizar la economía. Luego, la idea de convertir cada decisión política o social en una especie de gesto patriótico a mí me hace un poco de ruido. Si me preguntás: “¿Vos aplaudiste alguna vez a las nueve de la noche a los enfermeros, a todos los que estaban laburando, la policía, a los que cumplen servicios esenciales?”. Sí, los aplaudí. Por supuesto que los aplaudí. Luego: “¿Vos sos de los que creen que con un cacerolazo en Recoleta y Belgrano vas a hacerle tomar conciencia a la clase política que también ellos tienen que dejar algo, resignar algo y trabajar con responsabilidad en vez de dar discursos grandilocuentes?”. Bueno, no creo que se vaya a bajar la curva de contagios del coronavirus con eso, pero también creo que se debe plantear un gesto.

—Considerás que los políticos tienen que tener un gesto y colaborar en esta situación.

—¡Pero claro! A partir de ahora el periodismo va a tener que preocuparse mucho por los siguientes asuntos. Primero, iluminar los gestos o decisiones que impliquen una tentación autoritaria. Segundo, controlar, investigar y denunciar el tsunami de casos de corrupción que se van a venir, en la Argentina y en el mundo. ¿Por qué casos de corrupción?. Porque la emergencia de una pandemia hace que todo el sistema de licitaciones, transparencia, concurso de precios, discusiones, presentación de las ofertas a través de Internet, lo que la hace más transparente, quede en la historia de la humanidad y las compras se hagan de manera directa, y que eventualmente entonces algunos empresarios pícaros quieran coimear a determinado funcionario para que lo contraten a él, o para que puedan vender determinado medicamento solamente su laboratorio. Ahí tiene que estar el periodismo marcando lo que tiene que marcar. Y hay una discusión en el aire, ¿es un servicio esencial el de los supermercadistas solamente, y repositores? ¿O también es un servicio esencial el de los cajeros de bancos, en un país que se maneja, cuya población económicamente activa el 60 o 70 % de la población económicamente activa se maneja solamente con efectivo? El dinero, la circulación de dinero, ¿no es un producto esencial?. Es una discusión que tenemos que dar. ¿Cuál es nuestro rol? Denunciar el oportunismo de muchos dirigentes políticos, de muchos presos por corrupción que quieren irse a su casa manoteando la ventaja entre comillas, o la circunstancia del coronavirus, y todas esas circunstancias que van un poquito más allá del surfer (detenido al regresar de Brasil) queriendo hacerse los vivos y violando la cuarentena. Sin que justifique al surfer, no quedarnos en la anécdota ni comprar los chivos expiatorios que alguna clase dirigente va a utilizar para su propia acumulación política. Hay que tener mucho cuidado con eso. En este sentido hablo de malvinización.

­—¿Qué recuerdos tenés de esa época?

—Recuerdo perfectamente cuando la abrumadora mayoría de la sociedad fue a apoyar, al general Galtieri o a un Gobierno que enfrentó a Inglaterra en la Guerra de Malvinas. Recuerdo que una de las pocas voces disonantes era la del doctor Raúl Alfonsín, y fue muy criticado en ese momento. También recuerdo esa plaza llena, repleta, y meses después cómo había una plaza queriendo que renuncie Galtieri, que se terminara la dictadura, y pidiendo la restauración democrática. En una pandemia como esta hay que estar muy atento a señalar la pérdida de derechos. Estoy de acuerdo con quedarnos en nuestra casa, el derecho de circulación está restringido. Pero hay que estar muy atentos a la pérdida de nuestros derechos como ciudadanos. Que no nos convirtamos en una sociedad que justifique cualquier cosa. No es un cheque en blanco para hacer cualquier cosa. Hay que estar muy atentos a eso.

—El Presidente está con muy altos niveles de aceptación.

—No soy un intérprete del Presidente, pero creo que es un Presidente que no está prestándole mucha atención a las encuestas, y hace bien. Porque si el Presidente en este momento se enamorara de las encuestas sería el peor error político que cometería. Cuando salgamos de la pandemia del coronavirus, y ojalá sea cuanto antes y con el menor daño posible, va a tener que enfrentar la peor crisis económica de la historia de la Argentina. Están hablando los que saben de economía que eventualmente va a ser peor, mucho peor que la de 2001. Aunque tengo diferencias en muchas de las miradas sobre la Argentina y el mundo, e inncluso sobre las decisiones políticas que toma, estoy seguro que el Presidente no es una mala persona. Eso para mí es un punto a favor. Ahora, esto no hace que yo esté subyugado, ni que piense que es Superman, como lo puso la tapa de una revista, o que mida dos metros y tenga ojos celestes. Es menos importante la carrera de Alberto Fernández que lo que pase con el país. Hasta ahora está manejando moderadamente bien una situación que es muy compleja.

—¿Cómo se están preparando para este nuevo ciclo de La Cornisa?

—Somos un equipo, independientemente de mí, muy creativo, de gente muy resiliente por naturaleza, siempre remamos contra la corriente y nos fue más o menos bien. Así que estamos muy contentos. El programa del domingo a las 21, en LN+, va a ser muy relevante periodísticamente. Tenemos la palabra de Alberto Fernández para concedernos una entrevista. Jorge Lanata nos prometió ser el primer invitado mano a mano. Tenemos un informe que venimos trabajando hace mucho tiempo: “Los oportunistas del coronavirus”. Para nosotros van desde Lázaro Báez, Boudou, D’Elía, queriendo obtener la prisión domiciliaria, a Astiz y Etchecolatz planteando lo mismo, pasando por las actitudes y las decisiones de la ex presidenta, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. E incluyendo, entre otros oportunistas, también a Hugo Moyano, que si bien aportó un sanatorio como Sindicato de Camioneros, que nunca terminaba de inaugurar, y que ahora nos parece muy bien que sea inaugurado para aportar camas para atender a los contagiados del coronavirus, tiene una historia que se involucra con investigaciones vinculadas con causas que sospechan de su organización como lavadora de dinero y varios informes más que venimos trabajando muchísimo.

—¿Cómo va a estar formado el equipo?

—Vamos a contar con la participación especial de Laura Di Marco todos los domingos. Y estamos en este momento cursando las invitaciones para que estén en el primer programa Martín Tetaz, que por otra parte va a ser columnista del programa que vamos a hacer de lunes a jueves en LN+, Mirá lo que te digo. Federico Andahazi va a ser otro de los columnistas destacados y voy a hacer todo lo posible para que esté Facundo Manes.

SEGUÍ LEYENDO

El inesperado comentario en vivo de Maju Lozano, tras presentar una nota sin saber que tenía el micrófono prendido

Se estrenó la cuarta temporada de “La Casa de Papel”: las claves para entender la nueva historia

Mostrar más
Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar