Economía

Mariano Ragognetti, CEO de Kyndryl: “Experiencia y un nuevo ecosistema de alianzas es la combinación para crecer”

Mariano Ragognetti, CEO de Kyndryl

Una mezcla de “tendril”, o zarcillo, ese tallo que se eleva crece pegado a una pared; y “kinship”, parentesco, en inglés, en este caso entre clientes, socios de negocios y empleados. Esos dos conceptos, con alguna licencia idiomática y mucho de marketing, dieron origen a Kyndryl, el nombre de la nueva empresa que el año pasado hizo un spin-off del gigante IBM, comenzó a cotizar en Wall Street y ya es la marca de servicios informáticos más grande del mundo. Tiene espíritu de startup y sus ejecutivos globales prometen mantenerlo, pero también es un flamante gigante que factura USD 19.000 millones por año y tiene 90.000 empleados, presencia en 60 países y más de 4.000 clientes.

Mariano Ragognetti (45), que llevaba más de 20 años en diferentes puestos del área comercial de IBM –hasta ser Director de Servicios de Tecnología desde 2018–, ahora es el CEO de la nueva compañía que se quedó con el tradicional campus, con data centers incluido, que la Big blue tenía en Martínez. El foco de Kyndryl son los servicios de infraestructura, sobre todo para grandes clientes, como bancos y empresas de telecomunicaciones: la administración, operación y monitoreo de sus servidores, sistemas y datos. Un negocio en auge, con desafíos permanentes y cruzado por los cambios y la innovación constante.

“Independizarse de IBM es igual a poder trabajar con muchas otras grandes marcas de tecnología. Muy rápido firmamos acuerdos con Google, Microsoft y VMware y vamos a tener alianzas con todos”

“Recién nacimos, pero somos una empresa grande”, resume Ragognetti, quien no puede dar detalles de la cantidad de empleados con los que se quedaron en la Argentina ni de cuánto estima que será la facturación local. “El split de la compañías fue un proceso arduo: hubo que crear una compañía nueva de cero y volver a firmar cientos de contratos con los clientes. Afortunadamente, lo tomaron todos muy bien: a nivel global, la adhesión fue superior al 94 por ciento. En el país damos servicios a clientes hace muchos años y el management siguió siendo el mismo. No hubo grandes disrupciones”, destacó.

— ¿Por qué en las últimas décadas IBM hizo tantos spin-off de este tipo y se fue desprendiendo de importantes líneas de negocios?

— El mercado informático está demandando mucha más especialización, se va segmentando. Históricamente, IBM fue generalista, tenía todos los productos y servicios del mundo tecnológico. Hoy, el mercado demanda especialización y ser líder en alguna disciplina en particular.

— ¿Les conviene estar separados del gigante?

— En Argentina, Kyndryl ya es rentable. Independizarse de IBM es igual a poder trabajar con muchas otras grandes marcas de tecnología. Muy rápido firmamos acuerdos con Google, Microsoft y VMware y vamos a tener alianzas con todos e incorporar tecnologías y clientes a los que antes no llegábamos. Lo mismo le pasa a IBM, que ahora trabajará con un ecosistema de canales mucho más amplio. Tenemos una estructura más horizontal y eso ayuda, da más agilidad para tomar decisiones de inversión, contratar personal, ver los márgenes y responder a una industria muy cambiante. Vamos a ir automatizando más procesos, sobre todo en la parte operativa, administrativa y de infraestructura, no con la idea de reducir la cantidad de profesionales sino para abocarnos a los proyectos más nuevos y novedosos.

Kyndryl
Kundryl comenzó a cotizar como empresa independiente a fines de 2021 (JON SIMON/)

— ¿Cuál será el foco del negocio?

— Cualquier proyecto de infraestructura, no importa si está en la etapa de diagnóstico, decisión, ejecución, mantenimiento u operación. Estamos en todas y ahora con la posibilidad de ampliarlas con nuevas alianzas, no sólo con tecnología IBM. Además, nos vamos a dedicar a temas de nube, redes 5G y edge computing. Seguridad, que es algo que la pandemia exacerbó, y datos y explotación de esos datos. Por eso hablábamos de data science. Y un rubro que crece mucho, sin dudas, como inteligencia artificial. Pondremos foco también en la transformación de las aplicaciones: en Argentina hay que hacer un trabajo grande para modernizarlas y eso es igual a más infraestructura. Nuestra principal fortaleza es nuestra experiencia y el conocimiento que tenemos de los clientes grandes. O sea, experiencia probada con un nuevo ecosistema de alianzas es la combinación perfecta para crecer.

— ¿Son caros?

— Tener menos capas tiende a la eficiencia y a cargar lo menos posible los precios. Hay mucha más presencia en el país y lo importante es estar al lado del cliente. Brindamos un servicio de excelencia, a medida y con estándares. No creo que seamos caros, tampoco creo que podamos hacer algo “bien baratito”. Debemos cumplir y revisar cuestiones de calidad y seguridad y a veces las pymes tienden a arriesgar más en ese sentido.

“La variable que más miramos, la que más nos afecta, es la inflación porque el activo principal que tenemos es la gente. Eso implica renegociar tarifas en pesos con los clientes, que por lo general nos acompañan”

— ¿Quiénes son sus clientes hoy?

— Bancos, telcos y compañías de seguros, mayormente.

— ¿Con qué servicios facturan más?

— Con lo más tradicional, la administración y operación de equipamiento en el data center de Martínez. La mayor cantidad de facturación viene del tradicional outsourcing de servicios. Es algo que va migrando lentamente a la nube, pero la tasa de penetración todavía es baja comparativamente con otros países.

— ¿De cuánto es?

— Menos del 10% para nuestros clientes. Obviamente, hay empresas nativas digitales que tienen todo en la nube porque empiezan de cero, pero los bancos todavía no han migrado masivamente a la nube, por ejemplo. La nube es eficiente en tanto y en cuanto se tenga bien medido el consumo porque el gasto puede ser muy alto. Además, las migraciones no son tan simples.

— ¿Cómo se hace desde el lado del negocio para trabajar en un país con mucha inestabilidad y volatilidad como Argentina?

— La variable que más miramos, la que más nos afecta, es la inflación porque el activo principal que tenemos es la gente. Eso implica renegociar tarifas en pesos con los clientes, que por lo general nos acompañan. Es un ejercicio que tenemos bien desarrollado. También está el tipo de cambio, que es una variable que no manejamos, pero afecta y requiere sucesivas explicaciones hacia afuera. El mercado informático es muy dinámico y tiene demanda permanente. Además, los argentinos nos acostumbramos a operar en este contexto. Nos adaptamos y sobrellevamos las negociaciones permanentes de tarifas y las discusiones de monedas sobre pagos en pesos y dólares con los clientes.

Kyndryl
La nueva empresa factura USD 19.000 millones por año y tiene 90.000 empleados, presencia en 60 países y más de 4.000 clientes

— ¿Cada cuánto revisan los contratos?

— Los contratos por ley no se pueden indexar. Lo que sí se incluyen son cláusulas gatillo que permiten sentarse a conversar ante una eventualidad, como un salto del IPC. Es un esfuerzo adicional renegociar todo el tiempo, pero esta industria lo amerita.

— ¿Hacen contratos en pesos?

— Los contratos tienen split de monedas. Parte en pesos, parte en dólares. La mano de obra, en general, se pacta en pesos.

“Esta industria en particular no está blindada, pero siempre tiene demanda. La pandemia dinamizó mucho el sector e impulsó transformaciones atrasadas en Argentina”

— ¿Tiene problemas para contratar y conservar empleados calificados?

— Ese un gran desafío para la industria. Más allá del tipo de cambio y los salarios en dólares, hay escasez de skills. Proyectos hay un montón, pero los llamados hot skills, puestos de data science, cloud engineer e ingenieros de desarrollo, son lugares “calientes” con mucho movimiento. Más allá de la parte de remuneración, que es muy importante, muchas veces estas personas buscan trabajos dinámicos. Kyndryl ofrece eso.

El campus de IBM, en Martínez, quedó en manos de la nueva empresa
El campus de IBM, en Martínez, quedó en manos de la nueva empresa

— ¿Cómo ve la economía argentina?

— Arrastramos un montón de problemas estructurales de hace muchos años. Esta industria en particular no está blindada, pero siempre tiene demanda. La pandemia dinamizó mucho el sector e impulsó transformaciones atrasadas en Argentina. A pesar de las crisis y los problemas siempre hay demanda de recursos, proyectos, servicios y aparecen cosas nuevas todo el tiempo.

— El sector es dinámico y tenemos la ley de economía del conocimiento, por ejemplo. ¿Qué hace falta para que la industria termine de despegar?

— Hay demanda y capacidad. Mis pares de otros países envidian los recursos que tenemos acá, y lo digo literalmente. Países que están en situaciones económicas mucho mejores, envidian la capacidad de los argentinos para desenvolverse en determinadas circunstancias. Cualquier iniciativa que favorezca la inversión, en general, pública y privada, va a traer necesariamente proyectos de infraestructura tecnológica. La capacidad está y tenemos un potencial enorme.

SEGUIR LEYENDO:

El Gobierno oficializó un nuevo sistema que dificulta los pagos de servicios al exterior que hacen empresas

Precios Cuidados: la nueva lista estaría vigente a partir de este sábado con subas estimadas de 2% mensual

El secreto de Bill Gates para evitar el agotamiento: cuál es su estrategia contra el síndrome de burnout

Botón volver arriba