Espectáculo

Nahuel López Matheu, de la carpintería al teatro: “Nunca me había subido a un escenario”

El Carpintero debuta en teatro (Gentileza)

Comenzó a trabajar cuando tenía apenas 14 años en la carpintería familiar. “Mi papá me pasaba a buscar por el colegio para que fuera a ayudarlo y yo pintaba maderitas y juntaba el aserrín”, dice Nahuel López Matheu. Desde entonces, se dedicó a aprender cada detalle del negocio de la madera y lo hizo con pasión. Sin embargo, el año pasado su suerte cambió cuando se presentó en Bienvenidos a Bordo para participar del desafío del lingote. Ahí vio que dos de los colaboradores del ciclo, Bautista Araneo y Wolfgang, desafiaban a los famosos en las dominadas. Y le pidió a Guido Kazcka que lo dejara competir con ellos.

No pasó mucho tiempo antes de que El Carpintero, tal el apodo con el que el conductor lo rebautizó en el programa, se convirtiera en una figura. Y, de pronto, la gente comenzó a pararlo por la calle para pedirle fotos y autógrafos. Él, no obstante, siguió con su vida normal trabajando junto a su papá, Héctor, y su hermano, Patricio, visitando a asiduamente a su mamá, Paula, y compartiendo su cotidianeidad junto a su novia, Natalia. Por eso, el hecho de que su aparición en la pantalla de ElTrece cesara, no lo afectó demasiado. Pero ahora, fue convocado para un nuevo desafío que marcará su debut como actor en la obra Detector de Mentiras en el Teatro Premier.

—¿Cómo fue tu vida desde que dejaste de estar en televisión?

—Mi última participación fue en diciembre y, durante estos meses, estuve haciendo mi vida de siempre. Me llegaron propuestas para hacer trabajos en los medios, pero todas se me superponían con los horarios del negocio. Y mi prioridad fue siempre la carpintería. Así que no me quedó más remedio que rechazarlas, no por agrandado sino porque no podía hacer las dos cosas juntas.

El Carpintero
Nahuel trabaja en la carpintería familiar (Gentileza)

—¿Y extrañabas la pantalla?

—Sí, claro. Porque el año que yo pasé en el programa fue tremendo. Y el cariño que me brindaba la gente era impresionante. Así que, cuando dejé de estar en la tele, me empezaron a llegar un montón de mensajes de personas que me preguntaban cuándo iba a volver con Antúnez, que era con quien yo hacía dupla. Aclaro que con Bienvenidos quedó todo más que bien y, de hecho, Guido me dijo que en algún momento nos íbamos a volver a cruzar. Pero la verdad es que en todos lados me pedían que volviera.

—Dicen que la cámara genera adicción, ¿vos te bajoneaste al dejar de tenerla?

—Por suerte, no. A mí no me pasó eso de sentir angustia por no estar más porque yo siempre supe que el proyecto era hasta fin del año pasado. O sea que lo tomé como una meta eso de llegar hasta esa fecha, para después volver a mi rutina. Obviamente, si podía seguir estando lo iba a aprovechar porque para mí fue una experiencia hermosa. Además, seguí haciendo campañas publicitarias y presencias. Pero, en algún punto, yo sentía que algo más se iba a generar.

—Y llegó esta propuesta de teatro…

—Claro. Un día me llama Lorena Gómez, con quien ya había hecho una producción de fotos, y me dijo que tenía algo para contarme. La verdad es que yo no lo podía creer, porque yo nunca me había subido a un escenario. Y, además, tenía que ver si lo podía hacer sin descuidar la carpintería. Pero, finalmente, lo pudimos cerrar. El director es Ezequiel Procopio y voy a estar acompañado por Jorge Priano, Ezequiel Abeijon, Nadia Di Cello, Carolina Ibarra y Leo Alturria, que todos tienen experiencia en teatro.

El Carpintero
El Carpintero junto al elenco de Detector de Mentiras (Gentileza)

—¿Cuál va a ser tu papel?

—En la obra me llamo Gonzalo. Toda la comedia transcurre en el SUM de un edificio y soy el vecino del sexto piso. Pero mi personaje es tal cual yo soy en la realidad: un pibe con mucha energía, al que le gusta entrenar y vestirse bien, que suele hacer reuniones y que tiene buena onda con todo el mundo.

—¿O sea que no vas a tener que componer sino que vas a salir cómo vos mismo?

—¡Tal cual! Y es tal la confianza que me tienen, que más allá del guion que me voy a tener que estudiar y de los ensayos que ya empezaron, me dijeron que tenía total libertad para improvisar sobre el escenario. Así que ya estamos trabajando para estrenar el 3 de diciembre.

—Vos seguís de novio….

—Sí, claro. Estamos conviviendo y muy bien.

—En su momento habías contado que a Natalia le había costado acostumbrarse a tu abrupta popularidad. ¿Qué opina ella de tu debut actoral?

—Obviamente, para ella fue difícil el cambio que tuve yo de la mañana a la noche. Pero siempre fue súper compañera conmigo. Y yo en todo momento traté de ponerme en su lugar para que mantuviéramos una buena comunicación. Así que, cuando surgió esto, lo primero que hice fue hablarlo con ella. Por supuesto que con esto voy a tener mucha menos exposición que la que tuve en la tele, pero también es algo nuevo. Y ella me dijo lo pensara por los horarios de la carpintería. Yo tengo 33 años y tampoco puedo estar sorteando mi futuro, así que sé que mi eje tiene que estar puesto en lo que me da de comer. Pero, finalmente, estuvimos de acuerdo en que lo iba a poder hacer sin descuidar el negocio.

El Carpintero
Nahuel junto a su novia, Natalia (Gentileza)

—Igual debe ser raro cuando llegas a una casa a instalar un mueble, ¿o no?

—¡Eso es impresionante! Por ahí la gente contrata el servicio sin saber que soy yo y, cuando llego a hacer el trabajo, se me queda mirando y me pregunta. “¿Vos sos El Carpintero?”. Y la verdad es que no solo se ponen contentos de verme, sino que se sienten más seguros por el hecho de conocerme. Es como si por haberme visto en la tele les diera más confianza. Pero la verdad es que yo, desde chico, aprendí de mi viejo que hay que entregar todos los pedidos en tiempo y forma para que los clientes te vuelvan a llamar y te recomienden.

—Y decime, ese adolescente que barría aserrín, ¿se imaginaba que iba a llegar a este lugar?

—Nunca pensé tener esta popularidad y que la gente me reconociera con tanto cariño en la calle. El amor que me brindan desde los niños hasta las personas mayores es increíble. Pero también me valoran por mi trabajo en la carpintería, que es por lo que siempre me esforcé. Así que estoy feliz. Porque me va bien en lo laboral, porque estoy unido a mi familia y porque tengo a mis amigos y a mi novia que me acompañan, que es lo que siempre soñé. Y de la misma manera que no quiero fallarle a los míos, tampoco quiero fallarle al público que me hace el aguante y me quiere por ser como soy.

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