Economía

Roque Fernández: “La influencia dogmática bolivariana que puede tener Cristina Kirchner es minoritaria aún dentro del Gobierno”

"Si se hicieran las reformas de una sola vez, quedaría dinero disponible para tratar los problemas sociales más acuciantes. De este modo, el Gobierno debería enfrentar las quejas una sola vez" (Franco Fafasuli/)

El ex ministro de Economía Roque Fernández afirmó que el Gobierno debe bajar rápidamente el gasto público y no en forma gradual si quiere reducir la inflación y recuperar el ciclo de crecimiento económico.

En un reportaje con Infobae en su oficina de la Universidad del CEMA, Fernández, de 73 años, afirmó que el presidente Alberto Fernández “es un típico representante de este oportunismo político”, al igual que su predecesor, Mauricio Macri. Esto se debe a que priorizan medidas de corto plazo para ganar elecciones y no las reformas de fondo.

Ex presidente del Banco Central, consultor y profesor universitario, aseguró: “la influencia dogmática bolivariana que puede tener Cristina Kirchner es minoritaria, aún dentro del Gobierno”.

Además, fue tajante sobre el apoyo de EEUU al gobierno en la negociación de la deuda: “Hay que olvidarse de que somos importantes para preocupar a Trump”.

Fernández divide su tiempo entre su intensa actividad profesional y su pasión personal: pasar el fin de semana con sus nietos.

– ¿Cuál es su opinión sobre los primeros meses de la gestión del presidente Alberto Fernández?

– Hasta ahora más bien neutra, ni buena ni mala. Me da mucha curiosidad por cómo va a evolucionar. Llegamos a esta situación con una crítica al gobierno anterior porque no aprovechó las reformas de fondo para sanear la economía y resolver los problemas de fondo. Con lo cual lo ideal es decir que el gobierno anterior debió hacer algo parecido al gobierno de Carlos Menem, que hizo una reforma muy agresiva en materia de privatizaciones, reforma del estado, Anses. En fin, todo lo que hizo entre fines de 1989 y 1990 permitió que a fines de 1991 hubiera una situación de estabilidad económica que duró 10 años.

Todo lo que hizo entre fines de 1989 y 1990 permitió que a fines de 1991 hubiera una situación de estabilidad económica que duró 10 años

Así que cuando asume Alberto Fernández empieza con una reforma importante al sistema jubilatorio y sigue con otros cambios, como el de las jubilaciones de privilegio y viene apuntando a otros. Son reformas críticas, pero si se va a apuntar por el lado de los ingresos y no se va a hacer nada del lado del gasto evidentemente el problema no se va a resolver. Es más, apenas se anuncian estas reformas, ya se gasta lo que se ahorra en otras cuestiones; no se genera ese superávit fiscal necesario para ordenar las finanzas públicas.

Si uno pone como ejemplo extremo que la Argentina no puede sustentar un gasto del 40% del PBI y que lo máximo que puede es cerca del 22%, la gran pregunta es si conviene hacer la reducción de una sola vez al principio de la gestión para todas las jurisdicciones, Nación y Provincias, o ir haciéndolo de a poco. Si se hiciera de una sola vez, quedaría dinero disponible para tratar los problemas sociales más acuciantes. De este modo, el Gobierno debería enfrentar las quejas una sola vez.

En cambio, si se van a haciendo los recortes uno tras otros y la economía no arranca, las quejas van a seguir. El problema es que se ingresa en un sistema de medidas gradualistas que obligan a aumentar el gasto en la misma proporción en que se bajó por esa decisión. Así que por estos 80 días puedo decir que hubo voluntad política por tocar algunos temas que son álgidos, pero como se ve lo que se está haciendo no alcanza.

"Se ingresa en un sistema de medidas gradualistas que obligan a aumentar el gasto"
"Se ingresa en un sistema de medidas gradualistas que obligan a aumentar el gasto" (Franco Fafasuli/)

– Es la misma crítica que muchos economistas le hacían a Mauricio Macri, por tomar medidas en forma gradual…

– Lo de Macri era un poco peor por el aumento de la deuda. El no hizo ajuste por el lado del gasto, aunque generó un entorno amigable para los mercados y confianza que permitió tomar deuda, con lo cual pudo estimular la deuda pública, pero no nos sacó el problema del gasto público que no es sustentable. Con gasto alto e ingresos normales, hay que tener un endeudamiento permanente e inflación creciente.

– ¿Pero la baja en la fórmula de ajuste de las jubilaciones decidida por este nuevo gobierno no fue importante?

– El tema tiene dos problemas de fondo. Primero, una población pasiva que se agregó en los últimos años y con los recursos de la seguridad social más o menos estable. Eso generó un déficit muy importante que debe ser cubierto por Rentas Generales. Así que destruyeron un sistema desde que nacionalizaron las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP), que generaban un fondo de capitalización hacia el futuro que permitía el desarrollo del mercado de capitales. Esa reforma fue patética y significó una apropiación del ahorro argentino.

No es lo mismo que en el caso de la Justicia, que aporta mucho menos de lo que recibe; por eso está bien que deroguen estos regímenes de privilegio, a diferencia de lo que se hizo con el resto de las jubilaciones, que no se puede decir que estaban cobrando mucho. En el caso de la Justicia sí era un sistema de privilegio que es un escándalo. No me preocupa en lo más mínimo estas amenazas de renuncias de 150 o 200 jueces. Es una reforma de fondo que es correcta y la aplaudo porque no puede haber jueces de la Corte que tengan una jubilación de 700 mil pesos cuando la mayoría gana una mínima de 19 mil pesos. El problema de fondo es que, luego de la destrucción de las AFJP, se pasó a un sistema de reparto puro. Y estos futuros jubilados no deberían sostener a las personas que están en la indigencia, sino que estos deberían ser preservados por las rentas generales del Tesoro. Cambiar este sistema sería una gran reforma.

Está bien que deroguen estos regímenes de privilegio, a diferencia de lo que se hizo con el resto de las jubilaciones

– ¿Le preocupa la influencia de la vicepresidenta Cristina Kirchner sobre la política económica?

– Creo que la influencia dogmática bolivariana que puede tener Cristina Kirchner es minoritaria en la Argentina, aún dentro del Gobierno, con gente que puede pensar que el modelo que Cuba o Venezuela son modelos a seguir. No llega al 10 por ciento. Entiendo que la mayoría del país está en favor de cierto orden republicano y democrático, con división de poderes: son valores que están bien instalados en la sociedad. Sí le pueden generar algún problema a la coalición de gobierno, pero no lo veo como una amenaza a la construcción democrática del país.

– Usted lo conoció a Alberto Fernández como superintendente de Seguros en la década del 90. ¿Cree que cambió mucho desde aquel entonces?

– Sin ser crítico, sino descriptivo, es que él forma parte de esa clase política que forma parte del oportunismo impenitente, que no sólo está en el peronismo, sino también en el resto de las fuerzas políticas. Se trata de personas que sólo buscan ganar la próxima elección sin contemplar el efecto de largo plazo de sus acciones. El que lo hace no paga las consecuencias de esa acción. En ese mismo grupo también están quienes compitieron en las elecciones con Fernández, Mauricio Macri y Sergio Massa. Ese oportunismo político es la consecuencia de que el pueblo no llega a discriminar al oportunista del estadista. Y con este comportamiento, las elecciones se ganan seguro. Alberto Fernández es un típico representante de este oportunismo político. Menem también era oportunista, pero tenía los incentivos correctos y por eso llevó adelante las reformas que desarrolló en su gobierno. Luego de la hiperinflación estaba el apoyo popular para hacer esos cambios y él lo supo interpretar.

"Alberto Fernández es un típico representante de este oportunismo político"
"Alberto Fernández es un típico representante de este oportunismo político" (Franco Fafasuli/)

– En ese caso los incentivos jugaban en favor de un cambio…

-Así es, estuvieron alineados. Era un político de raza que supo liderar una reforma sin prejuicios ideológicos. Actualmente no vivimos en esa circunstancia, porque la opinión pública tiene un sesgo antiliberal y contra la economía del mercado, con lo cual no creo que la clase política quiera luchar en contra de esa opinión. Eso se puede dar vuelta si se mantiene esta situación de falta de crecimiento económico.

– ¿Cuál herencia fue más difícil, la que asumió Mauricio Macri en 2015 o Alberto Fernández en 2019?

– En términos de sustentabilidad fiscal, fue igual. El orden fiscal que hereda Macri es el mismo que le deja a Fernández. Uno podría mencionar las distorsiones que heredó Macri y que tuvo que solucionar en forma inmediata, como la apuesta al dólar futuro, el cepo y otros, pero cuando se fue volvió a dejar el cepo. Si se quiere normalizó una serie de situaciones de deuda que no estaban correctamente registradas más el endeudamiento propio para obra pública. Pero si se pone en la balanza, en términos macroeconómicos la situación que hereda Fernández es peor en términos del sudden stop, el freno repentino de la economía.

Esto ocurre porque después de ganar las elecciones legislativa de 2017, el gobierno de Macri impulsa una reforma tributaria que incluye el impuesto a la renta financiera, que fue el error más grave de su gestión, ya que fue un incentivo muy negativo para la inversión productiva y de riesgo. Ahí vino el desbarranque de la Argentina, cuando la ley se reglamentó en abril del 2018. Ese impuesto es el que generó la sensación en el exterior de que invertir en el país ya no tenía sentido. Eso generó toda la corrida para salirse del riesgo argentino. Es tan claro que eso fue así que lo primero que hizo Alberto Fernández fue derogarlo, aunque quien lo había promovido era Sergio Massa, que es parte de su coalición. Pero ya es tarde, el daño se produjo y han quedado muchas distorsiones en términos de presión fiscal que dificultan mucho la inversión en la Argentina. Aclaro que yo no estoy esperando que se revierta rápidamente ese flujo de fondos extranjeros, porque creo que eso ocurre después de que los argentinos comienzan a invertir. Y eso no está ocurriendo.

El ex ministro criticó a Macri, Alberto Fernandez y Massa por "oportunismo"
El ex ministro criticó a Macri, Alberto Fernandez y Massa por "oportunismo" (Boris G/)

– Se supone que uno de los disparadores para que la economía comience a rebotar es la resolución del tema de la deuda. ¿Cree que va a tener un buen resultado?

– En el caso del FMI, la única postura que va a tener es mantener el diálogo y la buena relación con el Gobierno, pero lo único que va a buscar es cobrar la deuda que tiene el país. El staff del organismo no está viendo un ordenamiento fiscal que puedan apoyar, así que el acuerdo va a ser para la foto, pero no va a tener un efecto de mayor exposición o desembolsos.

Toda la campaña mediática que ha hecho el Gobierno en el Grupo de los 20 y visitando a diferentes gobiernos no sirve para nada, porque ninguno de esos líderes que se abrazan con el presidente van a apoyar un plan que no tenga el aval del staff técnico: ni Trump, Merkel, Macron o Boris Johnson. Y lo único que puede ser sustentable en términos técnicos es presentar un flujo de fondos sustentable que requiere un conjunto de medidas que todavía no se conocen.

Roque Fernández dijo que las reuniones de Alberto Fernández con Angela Merkel y otros líderes europeos "no sirven para nada, lo único que puede ser sustentable en términos técnicos es presentar un flujo de fondos sustentable que requiere un conjunto de medidas que todavía no se conocen"
Roque Fernández dijo que las reuniones de Alberto Fernández con Angela Merkel y otros líderes europeos "no sirven para nada, lo único que puede ser sustentable en términos técnicos es presentar un flujo de fondos sustentable que requiere un conjunto de medidas que todavía no se conocen" (ANNEGRET HILSE/)

– Pero hubo acuerdos en el pasado entre la Argentina y el FMI que no contaban con el acuerdo del staff, como el del 2003, por el apoyo de Estados Unidos…

– Sí, pero para lograr una refinanciación, un roll over. Es decir, darle un poco más de plazo al país para pagarle, pero sin desembolsar más dinero. Repito que eso no va a cambiar hasta que la Argentina no presente un plan sustentable para bajar el gasto, que, a su vez, es la única forma de que la Argentina vuelva a crecer.

– ¿Y los acreedores privados?

– Están en una disyuntiva, porque saben que cuando llega el FMI lo hace con una tasa de interés más baja pero cuando cobran, cobra primero que ellos.

-¿Es relevante la influencia del premio Nobel Joseph Stiglitz sobre el ministro Martín Guzmán en esta negociación de la deuda?

– Stiglitz no es un economista que tenga una gran reputación desde el punto de vista de la estabilización macroeconómica. Es un buen microeconomista y una alta exposición pública, pero cuando se discuten estos temas de naturaleza macroeconómica, ha estado en contra de los organismos multilaterales y del mercado de capitales, así que no sé cuál puede ser su influencia. Creo que su trabajo académico ha sido muy bueno, pero no puede ser un economista de cabecera para un plan de desarrollo.

Stiglitz no es un economista que tenga una gran reputación desde el punto de vista de la estabilización macroeconómica

– ¿El Gobierno podrá bajar la inflación de las últimas dos décadas?

– Con suerte, muy gradualmente. La Argentina necesita con esta situación de las finanzas públicas una inflación del 40% al 50% anual para financiar el desequilibrio entre gastos e ingresos. La baja de la inflación tiene que ver con la reducción del gasto. Puede bajar en forma lenta si la economía crece, pero un crecimiento del 2 o 3 por ciento anual, significará que en vez de una inflación del 50 por ciento tendremos una del 47 por ciento. Pero si no se toca el gasto, no hay forma de salir de este problema.

– ¿El coronavirus es el nuevo cisne negro de la economía global?

– Cuando los países han tenido una restricción muy importante al comercio, hubo grandes crisis. Así que si el coronavirus significa una restricción al comercio, generará una gran crisis. De lo contrario, si es una pandemia que no afecta el comercio, no tendrá un impacto significativo sobre la economía global.

El ex ministro dijo que al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no le dará un cheque en blanco a la Argentina
El ex ministro dijo que al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no le dará un cheque en blanco a la Argentina (CARLOS BARRIA/)

– ¿Al Gobierno le conviene la reelección de Donald Trump en Estados Unidos?

– Lo más importante es quitarle trascendencia al hecho de que Estados Unidos se pueda preocupar por la Argentina. Hay que olvidarse de que somos importantes para preocupar a Trump. Algunos han escrito que somos importantes para que Venezuela y Cuba impongan una revolución bolivariana en América latina y por lo tanto esté dispuesto a apoyarnos. Pero eso es mentira: no va a mover un dedo en ese sentido o darnos un cheque en blanco, esa es una fantasía. Así funciona Estados Unidos, con Trump u otro presidente.

Fotos: Franco Fafasuli

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