Economía

Tras la sequía y los incendios, las economías regionales atraviesan un complejo momento para mantener la actividad

Una profunda sequía se registró en Misiones y complicó el negocio agropecuario.

En todo el norte argentino, la sequía y los incendios del último verano, dejaron en evidencia las pérdidas y también las grandes necesidades financieras que tienen los productores de las economías regionales de rehacer y componer su actividad productiva.

En Misiones, los incendios y la sequía dejaron en rojo los números de los productores que requieren de modo individual unos 400 mil pesos por hectárea para volver a cultivar, según reflejó un detallado informe de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (CONINAGRO) donde se advirtió sobre los “severos problemas post incendios y sequía”.

Además se precisó que entre las actividades que enfrentan las mayores dificultades se encuentra la producción de yerba mate, de mandioca y también la forestal, que se considera desde la entidad ruralista que “tienen un largo camino cuesta arriba” para normalizar su actividad productiva y también el empleo en el Interior.

Manfredo Seifert, directivo de Coninagro y productor agropecuario de Misiones, explicó que “la sequía del último verano afectó a todas las producciones de Misiones, particularmente a la yerba, mandioca y forestales. Sufrimos un problemón sin precedentes en la provincia, y ya veníamos golpeados sumado a lo que sucedió en la primavera de 2020. Esto provocó daños importantes en los cultivos perenne”, dijo.

Por otro lado, comentó que “en la yerba mate (fundamentalmente la sequía) nos llevó casi la totalidad de las plantaciones nuevas. Esto representa una pérdida para el productor muy significativa: se estima que esto provocó una descapitalización cercana a los 400 mil pesos por hectárea. Este monto representa el costo de implantación con que se debe contar para replantar una hectárea con yerba mate nueva”.

La actividad forestal sigue afectada por la sequía y los incendios del último verano.
La actividad forestal sigue afectada por la sequía y los incendios del último verano.

Según Seifert, los cultivos que se secaron con el fuerte sol misionero durante el pasado verano provocó la muerte de cultivos de yerba mate que tenían hasta nueve años y estimó que así “se sufrió la pérdida de entre un 20 y 30 por ciento de las plantas” de yerba mate. Y agregó: “Las pérdidas de capital en los ciclos productivos son incalculables y tardará muchos años en recomponerse y recuperarse económicamente el productor. Lamentó que aún no hay ningún tipo de ayuda del gobierno provincial y municipal” para atender esta problemática productiva que tienen los productores misioneros.

Otras producciones

El informe de Coninagro, por otro lado, precisó que también fueron importantes las pérdidas en la producción de mandioca por la falta de precipitaciones durante el último verano. “Al día de hoy tenemos tres meses de zafra y 2500 kilos de almidón de mandioca por hectárea que se han perdido, lo que representa para el productor alrededor de 250 mil pesos menos de ingresos por hectárea”, comentó Seifert.

Sobre la actividad forestal, de gran relevancia para toda la zona de la mesopotamia argentina, están afectados los bosques implantados tanto de eucalipto como de pino, fundamentalmente las plantaciones del invierno pasado que “directamente sufrieron la mortandad de esas plantas”, señaló el dirigente misionero, quien a su vez se refirió a los problemas de los productores para seguir en la actividad: “En el caso de las plantaciones adultas por la alta carga de biomasa y al faltar tanta agua, ese material se convirtió en combustible muy riesgoso en los focos de incendio que se producían a diario”, agregó.

La situación en el NOA

También en el Noroeste argentino, la sequía dejó en evidencia la falta de caña de azúcar suficiente como para calmar la demanda del sector industrial. Los faltantes de materia prima en Tucumán, Salta o Jujuy lleva hoy a que los ingenios azucareros se disputen los mejores lotes de caña de azúcar que lograron sortear la última seca que se registró en el pasado verano.

Sin duda, tal como lo admiten en el mercado azucarero local, las consecuencias de la seca registrada desde mediados de diciembre a finales de febrero en las zonas cañeras provocarán que se profundice las dificultades de contar con la caña de azúcar necesaria en el inicio de la zafra.

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La producción de caña de azúcar también sufre las consecuencias de la sequía.

Para muchos, esto sin duda va a disparar el precio interno del azúcar ante la escasez de materia prima, aunque en nada va a evitar o modificar el escenario de faltante de caña que conlleva estas dificultades para el mercado durante la presente campaña. En este contexto, la Unión Cañeros Independientes de Jujuy y Salta indicó que la “competencia” que ya exhibe el mercado entre los ingenios para hacer de lotes de caña “lejos de beneficiar a los productores, solo van a perjudicar aún más a la producción que de por sí, que ya se ve seriamente afectada por la prolongada sequía que ha provocado pérdidas millonarias para el sector”.

Desde el ámbito privado, se hicieron planteos respecto a la necesidad de apurar la promoción de “un espacio virtuoso”, que podría generarse a través de favorecer “una mejora continua de la producción, la obtención de financiamiento para renovar cañaverales, desarrollar nuevas variedades” y la adopción de medidas que permitan “proteger a todos los eslabones de la cadena productiva y así asegurar la sustentabilidad de la actividad”.

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